Admiro a un hombre que da vida a lo efímero bajo tierra. Con sus dedos cambia el aire del mundo, transformándolo en una melodía sugerente, pegadiza.
Joven, desaliñado, apasionado. Al que se le escuchan, si prestas atención, las clavijas del instrumento al ser presionadas. Pequeños artefactos metálicos con los que alterar lo que percibimos mediante talento y el alma entregada. Una sombra, empeñada en realzar la realidad a través de los andenes grises y subterráneos. Donde el gentío semeja torrentes sanguíneos de un organismo mayor.
Algunos transeúntes prestan atención, recreando emociones ante esas cosquillas en la mente. Ritmos de jazz, que inspiran incluso a los más diversos tipos de vidas, y que, en menor o mayor medida, cambian el rumbo de sus destinos.
¿Seremos solo soñadores fugaces, a la merced de batutas anónimas?¿O serán resquicios de esperanzas por doquier?
*Querido lector de Falsaria, te invito a visitar mi rincón secreto: anadeseria.com (Un bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.)
Gracias por tu tiempo.





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
Viajero en el Tiempo
Muchas gracias Mabel.
Un abrazo.
Marisa Béjar
Me encanta esta temática! Me has hecho recordar uno de mis relatos….
Muy buen texto y enfoque. Felicidades Viajero. Un abrazo.
Viajero en el Tiempo
Hola Marisa,
Pues he rescatado un momento de mi vida; recuerdo que me abstraje muchísimo de una conversación que mantenía, al escuchar una melodía en uno de los túneles. Viaje muy lejos en un suspiro con sus notas. Y al reintegrarme me sentía pletórico, sin razón aparente!
Me sentí presente, vivo.
Pero la verdad es que no se lo que pasó por mi mente y tampoco llegué a ver al músico.
Gracias por pasarte,
Un abrazo.
Lourdes
Fantástico Viajero, has conseguido describir perfectamente al músico y casi, casi su música. Me encantan las fotografías literarias y esta es de las buenas.
Un abrazo con mi voto
VIMON
Muy buen texto, Viajero, que se lleva el merecido diez. Saludos.