Apenas Leonardo abrió la caja de su hamburguesa de carne de Guayu Jumbo Premium , el fragante aroma de la carne asada en horno de barro, y del tocino ahumado, queso Gauda Italiano y cebollas caramelizadas en aceto balsámico se esparcieron por casi cada rincón de ese amplio espacio lleno de sillas y mezas de plástico perturbando las fosas nasales papilas gustativas de la mayor parte los comensales ( sobre todo de los más cercanos del patio de comida de mall Marina Arauco) que estaban comiendo a las 19 pm
Era muy poco frecuente que en un lugar donde abundaban las papas fritas, los completos junto con una larga lista de etc de productos alimenticios que estaban dentro de la comida rápida llamaran la atención, pero en este caso se trataba de una hamburguesa que solo se cocinaba por 1 día al año en el local llamado la Meza de Don otto y era justo en el día de su aniversario donde su precio de promoción, era medio sueldo mínimo chileno ( aprox $ 160.000 pesos chilenos) y que costaba lo mismo que un buen Smarfont
Mientras Leonardo ponía su enorme y caro celular en su meza y se disponía para degustar de esta maravilla culinaria
Se dio cuenta de una pareja que miraba su comida, debido a que seguramente a diferencia de él solo tenían para comer unas hamburguesas, que al lado de la suya parecían que se habían hecho con las sobras de varias otras, no lucían atractivas de forma alguna, y dudaba que mejoran de sabor con la mostaza la mayonesa y el káchups por otro lado estaba seguro que ni su perro gran danés se las comería aunque su vida dependiera de ello, además las papas fritas que tenían a un costado, parecían pasta de fideos de los delgadas y opacas que eran y además tenían para saciar su sed una bebida mediana para compartir.
Sin embargo su aguda vista, también percibió como mientras lo miraban no dejaban de tomarse de la mano y e incluso el joven al parecer le decía en el oído, algo así como algún día comeremos algo así.- Esto lo dedujo pues luego de eso se dieron un beso en los labios, comieron con resignación sus insípidas hamburguesas. Luego que se dieron ese beso, Leonardo los miro con envidia, y no pudo dejar de recordar la llamada, de Consuelo su socia en la automotora que ambos administraban desde que la compraron cuando terminaron estudiar ingeniería comercial, a la que había invitado especialmente a comer esa especialidad ese día, sin embargo antes que salieran almorzar le dijo: -
-Sabes me acaba de llamar una posible cliente y me invito a almorzar para ver los detalles de un arriendo de varios vehículos nuestros, ¿Te parece si almorzamos juntos otro día?- ,- No era la primera vez que pasaba eso, y para su desgracia no era la primera invitada que cancelaba una invitación suya en el último momento, y oh que simplemente no la aceptaba ( parecía que su buena situación económica no era un motivo suficiente para que las señoritas que le llamaban la atención le tomaran en cuenta)- ¿algún día cambiara su suerte en ese aspecto?- sinceramente no lo sabía.





Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo Sergio y mi voto desde Andalucía