Aguantaré sin pestañear como me echas en cara los años de tu vida que te he hecho perder. Tal vez encuentre un resquicio para que vuelvas a mí, uno que ignore tu corazón maltratador, quizás dejes una rendija por la que pueda colarme otra vez en ti, o quizás no.
Contamina mi vida, metete hasta donde quieras, libérame, hazme daño, descarga tu furia en mí, hiéreme o sáname, aprieta mi corazón con tus manos, es tu oficio. Muérdelo y después de mastícalo escúpelo, yo recogeré los pedazos del suelo e intentare unirlos de nuevo para que no se pudran al sol. Y lo hare uno a uno, pedazo a pedazo, con la infinita paciencia que aprendí desde niño en el catre de aquel terrible orfanato. Duele, pero es mi forma de vivir, de vivirte, de sentirte, es mi manera de morir, la que más me gusta, la que me ancla a ti.
Mi vida en blanco en negro y mis sueños en color añil.
Morir despacio es como vivir deprisa. No espero que lo entiendas, pero al fin y al cabo siempre me dio igual. El azar nos unió y tu infierno helado nos separó.





Mabel
¡Excelente! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Magnífico, Tono. Un texto muy bien escrito y mejor estructuraso.
Un cordial saludo.
Luis
Buen texto, un saludo y mi voto!