Entre los millones de gotas de lluvia de aquel día, una gota de sangre se estrelló contra el suelo. Y luego vinieron otras y otras, hasta teñir de rojo carmesí la mojada e indefensa arena. Millones de ojos asustados contemplaban la escena, impotentes.
Gotas de lluvia y sangre caliente, luchando por arrebatarse el espacio y el tiempo.
Sangre de torero y de toro, juntas, hermanas. Muerte en la plaza de agua. Agua y sangre, sangre y agua.




Mabel
¡Excelente! Un abrazo Francisco y mi voto desde Andalucía
Alcibiades
Muchas gracias, Mabel. Gracias por tu apoyo. Un fuerte abrazo.