La blonda Suzette

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La blonda Suzette

 

Londres, 2014

 

–¿Push up, strappless o balconet? –nunca sé cuál es el mejor para mi busto.

–Te sugiero el straplees, te hace más puta –le aconseja Brandon, tirado en la cama frente al televisor.

–¡No seas grosero, pedazo de mierda! –le responde en tono agresivo, la blonda Suzette.

–El color rojo me excita y cuando eso ocurre, la señora disfruta. ¿O no?

Suzette no contesta. Sigue frente al espejo acomodando sus tetas para que el corpiño insinúe mejor.

Brandon está concentrado mirando un partido de la liga inglesa mientras paladea una Bulmers bien helada.

–¿Decime, puerquito? ¿Así está mejor?

Él sigue concentrado en el partido y no responde.

–¡Brandon! –le pega un grito.

–Esta noche lo sabrás, zorra.

Suzette, que es una potra descomunal, se acerca insinuante e introduce su mano en el pantalón del muchacho.

–¡Ahora no!, calentona. Estoy viendo el partido.

–Calentona tu abuela. Quiero coger.

Brandon levanta la vista y la mira con fastidio.

–Y yo, ver el partido, hinchapelotas.

–¡Impotente! ¡maricón! –le dice la chica con sarcasmo mientras se retira ofendida.

–¡Andá a cagar, boluda!

La lata de cerveza que le arroja se estrella contra la puerta, segundos después que la muchacha sale de la habitación.

Brandon, fastidiado, se concentra en el partido justo en el momento en que un delantero del Manchester City, su equipo preferido, cae en el área del Liverpool pero el árbitro cobra saque de arco.

–¡Era penal, maricón! ¡Ojalá que te lo dejen como una margarita! –vocifera indignado.

–¡Me cansé, la puta madre, así no vamos a ganar nunca!

Brandon apaga el televisor, arroja el control remoto y se va a la azotea a fumarse un porro.

Luego de un par de horas  y cuando las sombras de la noche lo envuelven regresa en busca de más cerveza.

–¡Suzette! ¿Dónde estás?

Nadie contesta.

–No te hagas la ofendida, zorrita. Sabés que odio que me interrumpan cuando veo fútbol.

Silencio total. Atraviesa el living y aterriza en la cocina. Abre la heladera y otra cerveza Bulmers humedece su garganta.

«Suzette quiere algo de romanticismo» – piensa con picardía Brandon.

Antes de entrar a la habitación se apoya en el marco de la puerta y con tono de actor de segunda categoría le dice:

Baby, eres mi caramelo de amor eterno. Mi bombón de choco…

–Cortála, pelotudo, ni vos te lo crees.

 

 


Comentarios

  1. VIMON

    15 noviembre, 2017

    Muy buen relato, amigo. Va mi voto con un saludo.

    • Tiento

      15 noviembre, 2017

      Gracias, amigo. Hace mucho que no subía ningún relato.

  2. Mabel

    15 noviembre, 2017

    ¡Excelente! Un abrazo Fernando y mi voto desde Andalucía

    • Tiento

      15 noviembre, 2017

      Saludos, Mabel. Aquí con 38 grados y un día agobiante. A puro aire acondicionado.

  3. Luis

    16 noviembre, 2017

    Buen relato, un saludo y mi voto!

  4. Esruza

    19 noviembre, 2017

    Buen tono del relato. Saludos desde México y mi voto.

    • Tiento

      20 noviembre, 2017

      Gracias amiga por tu comentario. Un abrazo.

  5. gonzalez

    29 noviembre, 2017

    Me gustó mucho, Tiento. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

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