Sobre zoológicos

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Querida editora,

Trabajo en un zoológico. No limpio la mierda de los animales ni anuncio por megafonía los variados espectáculos: los juegos de los delfines, la cetrería, el momento de alimentar los tiburones…No. Yo recibo cada semana un traje, por eso de cambiar un poco, y personifico, o, mejor dicho, animalizo, a uno de los habitantes permanentes del zoo. Conseguí el trabajo gracias a mis dimensiones y un antiguo amigo que conocí en un mundo del que no quiero hablar. La próxima semana me toca el león y estoy muy contento porque los tíos no hacen más que tocarse los cojones veinticuatro siete. La mayor parte del tiempo tengo que estar tirado por el suelo o fingir aparearme con alguna hembra, lo cual nuestros directivos al principio censuraban por eso de los niños y tal. Pero ahora, por lo visto, tenemos que ser lo más fieles a la realidad posible. Es por eso que me paso horas en el espejo ensayando los distintos gruñidos y sonidos que los animales hacen, que luego son ampliados por un altavoz que llevamos dentro del traje que, sobra decirlo, está hecho con mimo en una factoría secreta, ya no tanto, de Villanueva de los Escuderos, Cuenca. Pero ya me da igual, de perdidos al río. También me veo los documentales de la tele, intentando mejorar mis actuaciones. El oso me sale bastante bien, y a los niños les gusta cuando me pongo a dos patas, lo cual me viene bien para desentumecer un poco la espalda.

            Si lo piensas bien, todo esto es por los niños. Que si los niños esto, que si los niños lo otro. Como si nos importase lo que les vaya a pasar. ¿O soy el único que no comprende cómo van a sobrevivir dejándoles el mundo que les dejamos? Los niños sí, pero gasto agua como un poseso para tenerlos bien limpitos. No sé, quizás se note demasiado que no tengo niños todavía, pero eso no quita que tenga una opinión.

            Bueno, pero eso es otro tema. El caso es que la próxima semana me toca el león. Y la siguiente e gorila. Por cierto, hablando del gorila. No sé si habéis oído hablar de lo que pasó en un zoológico ruso hace cosa de un mes. El sistema entero se puso a temblar. Aparentemente, un par de personas que trabajan en lo mismo que yo iban de gorilas. Pensando que todo el mundo se había ido ya y sin haberse quitado el traje todavía se pusieron a rapear en medio del recinto. No se dieron cuenta de que una familia, incluidos dos churumbeles boquiabiertos, estaban presenciando la escena. Las autoridades decidieron poner mucho dinero encima de la mesa y parece ser que algo han tapado. Pero no sé cuánto más se podrá aguantar. Me recuerda al muro de una presa a la que segundo a segundo le salen más y más grietas. Y esta carta, querida editora, quiere ser el golpe de gracia. O eso pretende, modestia aparte. Vale, tampoco estoy muy contento con el modo que me han tratado los directivos. Pero recuerde, esta carta ha de ser anónimamente publicada en su periódico en espacio de cincuenta años, cuando, quizás, estemos todos criando lombrices.

            ¿Y por qué, preguntarán los escépticos, nos vestimos de animales? Pues muy fácil. Hace tiempo que los animales salvajes han desaparecido. Sí, sí. Al principio se tomó a broma mientras los parajes naturales iban menguando sensiblemente y las ciudades creciendo y creciendo. Por poner un ejemplo, ahora, en contraposición a aquello de que una ardilla podía atravesar la Península Ibérica sin poner una patita en el suelo, esa ardilla podría salir de A Coruña y llegar a Málaga sin jamás dejar de estamparse contra un edificio. De las Rías Bajas y el sur ya mejor ni hablamos.

            La calidad del aire es mala y la guerra por el agua ya hace tiempo que ha empezado. Ahora los gallegos son ricos pues venden su agua al resto del territorio y han decidido independizarse para “maximizar sus recursos”. Todo es un desastre. Según los datos que manejamos, los leones se extinguieron en el año 2067, los osos en el 2090 y las jirafas en el 2090 también. Todo se ha mantenido en relativo secreto para no alarmar a la población y mantener este negocio en alza que son los zoológicos. He oído que en algunos zoos han empezado a introducir personas pero ha levantado una polvareda ética. Claro. La alimentación es ahora a base de pastillitas de colores…Pero para qué describir nada de esto si tenemos testimonio gráfico para aburrir. Solo resumirlo con una imagen. Se trata de hombres de negocios entrajados llevando máscaras antigás mientras señalan cotas de beneficio en una pantalla. Eso lo explica todo desde los principios de la humanidad. Es el afán de querer más, de no conformarse. O simplemente es nuestro destino en este mundo. No lo sé. Yo sé tan poco que a veces me sorprendo cuando escribo más de media página. Simplemente quería decir que los animales han desparecido. Para siempre. Cuando vayas al zoo no dudes de que dentro hay un menda o son juguetes teledirigidos. Sí, digo con lágrimas en los ojos.

Hasta aquí mi texto. Querida editora, ruego pula el texto como considere.

Saludos,

R. V. M.

Comentarios

  1. ginimar de letras

    24 noviembre, 2017

    O proyectarán imágenes holográficas… Estoy de acuerdo contigo, hacia eso vamos si no se hace algo. Mi voto y un abrazo 🙂

  2. Vladodivac

    24 noviembre, 2017

    Me parece un buen texto Andres, te dejo mi voto y un abrazo.
    Semper Fidelis.

  3. Naufragoenlaluna

    24 noviembre, 2017

    Muy divertido y triste a la vez, pero no deja de ser una posibilidad jiji. Un saludo

  4. Mabel

    24 noviembre, 2017

    ¡Excelente! Un abrazo Andrés y mi voto desde Andalucía

  5. GermánLage

    24 noviembre, 2017

    Pues, no diría que no, Andrés; las proyecciones hacia el futuro por ahí van. Como siempre, excelente trabajo.
    Un abrazo.

  6. Luis

    24 noviembre, 2017

    De una certidumbre espantosamente vulgar pero verosímil, un abrazo y mi voto, Andrés!

  7. Esruza

    25 noviembre, 2017

    ¡Increíble texto! Muy bueno. Mi voto y saludos

  8. AVM

    27 noviembre, 2017

    Muy buenas a todos y todas. Gracias por pasaros una vez más y comentar. Un abrazo grande!

  9. gonzalez

    29 noviembre, 2017

    Excelente, Andrés, como siempre contando la realidad desde tu sana locura. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  10. Lourdes

    30 noviembre, 2017

    Me encantan tus críticas sociales, siempre tan irónicas, locas y divertidas.
    Un abrazo con mi voto

  11. veteporlasombra

    7 diciembre, 2017

    Casualidades de la vida, ayer estuve escribiendo un relato sobre un tipo que trabaja en el zoo. El tuyo es más distópico. La actualidad nos dice que a Galicia pocas reservas de agua le queda. Supongo que tarde o temprano volverá a llover, y tu relato será una premonición al completo. Un saludo…

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