Por: Elko Omar Vázquez Erosa
En los viejos tiempos las mujeres eran muy recatadas y apenas mostraban un poco los tobillos, las manos y el rostro, no como en estos días en que las muchachas, trepadas en unos tacones vertiginosos, lucen unas minifaldas cardíacas y unos escotes que dejan sin aliento a los sufridos varones.
Pero no todo era miel sobre hojuelas: abundaban los merodeadores, que acechaban en las ventanas con la esperanza de captar la furtiva imagen de un desnudo femenino.
Papá Rubén, mi abuelo, estaba apagando las luces luego de echar una mirada a sus hijos, quienes yacían en los brazos de Morfeo colgados en sus hamacas cuando, de pronto, un grito aterrador lo hizo correr a su alcoba donde Mamá Carmita, quien vestía un camisón de dormir, señalaba al alto ventanal en cuyos barrotes un tipo se encontraba mirándola, absorto.
Papá Rubén corrió a la sala y tomó de la pared uno de los sables que lo habían acompañado en la Guerra de los Cristeros y salió detrás del merodeador, quien huía desesperado por las calles coloniales de Mérida, Yucatán.
Mientras tanto Mamá Carmita, rodeada por sus hijos era presa de la angustia y repetía, inconsolable, en la puerta de su casa:
—¡Se fue papá! ¡Se fue papá! ¡Y en calzones!
Todos se imaginaban lo peor. Ya veían los encabezados en los periódicos con la foto de Papá Rubén en primera plana y un encabezado a ocho columnas, que rezaba:
“Arrestan a espadachín en paños menores”.
Poco después nuestro héroe regresó sin haber alcanzado al libidinoso sujeto: venía pegado a las paredes, luego de protagonizar su propia historia romántica de capa y… ¡perdón!, de calzones y espada.





VIMON
Divertido micro, Elko. Saludos con mi voto.
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Elko y mi voto desde Andalucía
Sosias
Agradecidísima por esta chispa de humor familiar, me recuerda el tratamiento de mamá o papá que dábamos a nuestros abuelitos.
Cuanta ternura había en sus corazones. Mi recuerdo emocionado y agradecido.
Saludos y mi voto.
Ratón
Me alegra que te haya gustado, Sosías. Efectivamente se le daba ese tratamiento a los abuelos y las familias mantenían vínculos más estrechos a través de varias generaciones, cosa que se ha debilitado por diversas causas, entre ellas la feroz lucha por la supervivencia que impone el Neoliberalismo. Un abrazo..