Ella llegó de madrugada a su pequeño apartamento del centro y se liberó de todo aquello que la oprimía. Empezó por desprenderse de sus finos tacones y el sujetador de encaje que asomaba por el escote de su blusa. Mirándose al espejo, intentó borrar con algodón y algunas lágrimas, ese reflejo de mujer de anuncio con el que había salido esa noche. De la composición de polvos bronceadores y pestañas infinitas, solo quedaban restos de máscara en sus ojeras. Recogió su cabello, ya encrespado por la humedad del rocío y dejó caer su cuerpo en la cama. Había sido una noche de locuras, apariencias equívocas, copas y decepciones. Se sentía vacía y frágil.
Ella comprendió que carecía de sentido tener que mostrar esa perfección irreal para ser aceptada y gustar. Empezó a aborrecer esos rituales de apareamiento modernos de baile y acercamiento invasivo a ritmo de la última canción machista del momento. Comenzó a cuestionarse esas prisas por crear una intimidad forzada.
Ella, que a sus veintipocos adora la filosofía y tiene grandes sueños, no deseaba más que alguien con quien descubrir África y compartir el primer café de la mañana. Que la aceptara con sus estrías y su desorden. Que viera en ella esa mujer luchadora que trabajaba para costearse la carrera y que había ayudado a su hermana pequeña a superar la separación de sus padres. Y nada de eso se veía en una foto subida a cualquier red social ni con el coqueteo entre gintonics. Ella, se dio cuenta que se alimentaba de “likes”, esos que minaban su seguridad poco a poco. Que estaba expuesta, en la cuerda floja, por haberse dejado arrastrar por la superficialidad y la belleza efímera. Que en los tiempos del “selfie” y el “hastag” necesitaba quererse a ella misma antes de que alguien más lo hiciera.




Luis
Buenísimo y de una gran profundidad, la última frase es portentosa, pero es más allá, una radiografía íntima de la tontería en que puede convertirse tanto like y del cansancio que nos abruma por observar nuestros índices personales de audiencia. Me alegra mucho haberlo leído. Un saludo y mi voto!
Helenca LV
Muchas gracias por tus palabras, Luis. Me apetecía que mi primer microrrelato fuera una crítica a la sociedad frívola en la que nos movemos. ¡Me alegro que te haya gustado!
Esteff
@helenca_lv realmente me ha encantado. Estamos en la generación de la superficie y el envoltorio disfrazado; la sociedad te empuja a la dependencia de estas redes sociales. Al final, resulta tan agotador.
Nos seguimos leyendo, un abrazo!!
Aaaam y mi voto of course
Helenca LV
¡Gracias Esteff! ¡Nos leemos, por supuesto! Me gusta tu estilo, tienes mucho talento. Un abrazo y gracias por el voto
Mabel
Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida
Helenca LV
¡Muchas gracias Mabel! Un placer. Nos seguimos leyendo por estos lares. Gracias por el voto y un saludo.
Taila Rein
Helenca adoro tu relato, lo colgaría en cada universidad, instituto, e incluso en algún gimnasio. Bravo.
te voto y desde luego que te sigo.
Helenca LV
¡Muchas gracias Taila! Un abrazo
LOUISE
Gracias Helenca por tan bello relato, que esboza tras la lectura una esperanza en la vorágine que atrapa en estos tiempos a tantos jóvenes. Enhorabuena por tan auténtica.
Un saludo!