Amar en tiempos de Instagram

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Ella llegó de madrugada a su pequeño apartamento del centro y se liberó de todo aquello que la oprimía. Empezó por desprenderse de sus finos tacones y el sujetador de encaje que asomaba por el escote de su blusa. Mirándose al espejo, intentó borrar con algodón y algunas lágrimas, ese reflejo de mujer de anuncio con el que había salido esa noche. De la composición de polvos bronceadores y pestañas infinitas, solo quedaban restos de máscara en sus ojeras. Recogió su cabello, ya encrespado por la humedad del rocío y dejó caer su cuerpo en la cama. Había sido una noche de locuras, apariencias equívocas, copas y decepciones. Se sentía vacía y frágil.

Ella comprendió que carecía de sentido tener que mostrar esa perfección irreal para ser aceptada y gustar. Empezó a aborrecer esos rituales de apareamiento modernos de baile y acercamiento invasivo a ritmo de la última canción machista del momento. Comenzó a cuestionarse esas prisas por crear una intimidad forzada.

Ella, que a sus veintipocos adora la filosofía y tiene grandes sueños, no deseaba más que alguien con quien descubrir África y compartir el primer café de la mañana. Que la aceptara con sus estrías y su desorden. Que viera en ella esa mujer luchadora que trabajaba para costearse la carrera y que había ayudado a su hermana pequeña a superar la separación de sus padres. Y nada de eso se veía en una foto subida a cualquier red social ni con el coqueteo entre gintonics. Ella, se dio cuenta que se alimentaba de “likes”, esos que minaban su seguridad poco a poco. Que estaba expuesta, en la cuerda floja, por haberse dejado arrastrar por la superficialidad y la belleza efímera. Que en los tiempos del “selfie” y el “hastag” necesitaba quererse a ella misma antes de que alguien más lo hiciera.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    11 diciembre, 2017

    Buenísimo y de una gran profundidad, la última frase es portentosa, pero es más allá, una radiografía íntima de la tontería en que puede convertirse tanto like y del cansancio que nos abruma por observar nuestros índices personales de audiencia. Me alegra mucho haberlo leído. Un saludo y mi voto!

    • Helenca LV

      11 diciembre, 2017

      Muchas gracias por tus palabras, Luis. Me apetecía que mi primer microrrelato fuera una crítica a la sociedad frívola en la que nos movemos. ¡Me alegro que te haya gustado!

  2. Esteff

    11 diciembre, 2017

    @helenca_lv realmente me ha encantado. Estamos en la generación de la superficie y el envoltorio disfrazado; la sociedad te empuja a la dependencia de estas redes sociales. Al final, resulta tan agotador.
    Nos seguimos leyendo, un abrazo!!
    Aaaam y mi voto of course

    • Helenca LV

      11 diciembre, 2017

      ¡Gracias Esteff! ¡Nos leemos, por supuesto! Me gusta tu estilo, tienes mucho talento. Un abrazo y gracias por el voto

  3. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    11 diciembre, 2017

    Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenida

    • Helenca LV

      11 diciembre, 2017

      ¡Muchas gracias Mabel! Un placer. Nos seguimos leyendo por estos lares. Gracias por el voto y un saludo.

  4. Taila Rein

    12 diciembre, 2017

    Helenca adoro tu relato, lo colgaría en cada universidad, instituto, e incluso en algún gimnasio. Bravo.
    te voto y desde luego que te sigo.

  5. LOUISE

    15 diciembre, 2017

    Gracias Helenca por tan bello relato, que esboza tras la lectura una esperanza en la vorágine que atrapa en estos tiempos a tantos jóvenes. Enhorabuena por tan auténtica.
    Un saludo!

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