-“Llegas a tiempo para el entierro”.
Fue la primera noticia que recibí en cuanto me bajé del coche.
-“¿Qué entierro?”
-“El de Rubén; el que tan amigo era tuyo de pequeños”.
Subí las cosas a la habitación; me di una ducha para sacudirme la fatiga, y me acerqué a dar el pésame a la familia. Después de saludar a su esposa y a sus hijos, me detuve ante el ataúd. Los cincuenta años transcurridos desde la última vez que nos habíamos visto habían cambiado tanto aquella cara que me resultaba irreconocible. Mas, pasado el inicial desconcierto de la sorpresa, en aquel rostro empalidecido por la muerte, mi mente fue, poco a poco, perfilando los rasgos del verdadero Rubén que en la infancia había sido mi amigo inseparable; su pelo rizado, su frente ancha; su nariz achatada; sus ojos saltarines y su sonrisa pícara. Y, de repente, le vi a mi lado en el pupitre que tantos años habíamos compartido y antaño estuviera exactamente en el mismo lugar que ahora ocupaba su ataúd. Aquel recinto que en otros tiempos había sido la escuela era ahora el tanatorio. Y a mi mente comenzaron a acudir los rostros de los otros niños que con nosotros habían compartido aquella escuela: Manolo, Juanito, Juan Luis; Arturo, el pelirrojo, y su hermano Toñín; y mi hermano, y el hermano de Rubén, y tantos rostros más. Y el recinto se fue llenando con su algarabía; y el griterío fue creciendo hasta que hizo emerger también el rostro adusto y serio de Don Ramón imponiendo orden. Y, de pronto, mis recuerdos saltaron al recreo, donde más de treinta niños se juntaban con otras tantas niñas provenientes de la otra aula, compartiendo sus juegos y su algarabía; algunos pequeños, de apenas siete años; otros mayores, en plena adolescencia; niñas saltando a la cuerda; niños jugando al burro, al truque o al marro. Y, al salir, todos los niños a mear juntos en el “regato”, bajo la mirada pícara de las niñas mayorcitas.
No sé cuanto tiempo permanecí de pie, ante el cuerpo inerte de mi amigo, ni con qué velocidad las imágenes se sucedieron unas a otras. Solo recuerdo que algo, sorpresivamente, me produjo un sobresalto; era la mano de mi esposa tomándome del brazo.
-“¿Nos vamos?, dijo; estoy cansada. Más tarde volvemos; ¿te parece?”
Abandonamos el recinto; cruzamos la carretera y, ya al otro lado, observé que, irónicamente, la antigua señal advirtiendo de la presencia de una escuela aún permanecía en su lugar.
-“¿Cuántos niños quedan en el pueblo?”, pregunté a mi hermano.
-“¿Niños?; ninguno, contestó. El más joven es el hijo de Agustina, y ya pasa de los treinta”.
-“¿Y vecinos?”
-“Unos veinticinco. Y que aún no estén jubilados, solo dos.
Vila Praia de Âncora, 7 de Agosto de 2017.





Esteff
Pone los pelos de punta. Pura nostalgia, será que estoy sensible pero me ha parecido una maravilla, inmensa, de lo mejor que te he leído. Los pueblos van quedando desiertos, los recuerdos vagos…. genial, amigo Germán.
Nos leemos, un abrazo.
GermánLage
Hola, Esteff; creo que te pasas bastante en los elogios, pero, viniendo de ti, suenan bien.
Gracias por tu lectura y tu comentario.
Un abrazo.
Mabel
Los recuerdos que siempre llegan a uno y que no podemos evitar el tener esos sentimientos. Un abrazo Germán y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Gracias, Mabel, por estar siempre ahí con tu inquebrantable apoyo.
Un fuerte abrazo y feliz Navidad.
Esruza
Esos recuerdos de amigos de la niñez nunca se olvidan. Me ha gustado mucho,
Mi voto y saludos por una Feliz Navidad
GermánLage
Gracias, Esruza, por tu lectura y tu amable comentario. No sé si en México ocurrirá lo mismo, pero, en España, las pequeñas aldeas se están quedando completamente vacías, y eso es lo que motivó el relato.
Un cordial saludo, y feliz Navidad.
LOUISE
Me encantó Germán, es como si el libro del tiempo se plegara en los instantes que brillantamente describe junto al amigo.
Un cordial saludo,
GermánLage
Hola, Louise; a mí, el otro día, me pasó lo mismo comentando un artículo de Andrés. Entonces lo atribuí a mi condición de emigrado en este mundo de la informática, pero veo que no, que es problema de la página.
Gracias por tu lectura y por tu amable comentario.
Un cordial saludo.
LOUISE
Me encantó Germán, es como si el libro del tiempo se plegara en los instantes que brillantamente describe junto al amigo.
Un cordial saludo,
LOUISE
Me encantó Germán, es como si el libro del tiempo se plegara en los instantes que brillántemente describe junto al amigo.
Un cordial saludo,
LOUISE
Me encantó Germán, es como si el libro del tiempo se hubiera plegado en los instantes que maravillosamente describe junto al amigo.
Saludos cordiales,
LOUISE
Me encantó Germán, es como si el libro del tiempo se hubiera plegado en los instantes que maravillosamente describe junto al amigo.
Saludos cordiales,
LOUISE
Me encantó Germán, es como si el libro del tiempo se hubiera plegado en los instantes que brillantemente describe junto al amigo.
Saludos cordiales,
Luis
Los pueblos se quedan vacíos, una inmensa pena me recorre al leerte hoy, un abrazo y mi voto!
GermánLage
Así es, Luis; los pueblos se quedan vacíos; es un gran cambio que está ocurriendo y que desde la ciudad no se aprecia.
Gracias por leerme y por tu amable comentario.
Un abrazo y feliz Navidad.
AVM
Precioso, Germán.Pone la piel de gallina, sé un poquito de lo que hablas cuando perfilas aldeas vacías y eso desgarra el alma, con más razón tú que quizás lo viviste en carne propia y tienes más experiencia. Si el texto es autobiográfico, me alegro de que tengas buen recuerdo del colegio o la escuela. Yo también los tengo y creo que es vital. Un abrazop fuerte, amigo Germán.
GermánLage
Reconocerlo, Andrés; lo que querías era vengarte del comentario duplicado cinco veces que yo te mandé el otro día.
Hecha la bromita, y ya en serio, la historia narrada es inventada, pero fundada en la realidad. Tanto la señal como el edificio que se ven en la foto son reales; la señal está ahí, a 50 metros la casa de mis padres; el edificio que aparece al fondo fue la escuela a la que yo asistí y ahora es el tanatorio. De aquella escuela salíamos cada día a recreo más de sesenta niños y niñas. Hoy el tanatorio se una un par de veces al año porque en el pueblo ya ni siquiera queda gente para morirse, aunque todos los que quedan, menos dos, son mayores de 65 años. Ese es el cambio producido en los últimos 50 años.
Gracias por leerme y por tu comentario. Un fuerte abrazo.
AVM
Precioso, Germán.Pone la piel de gallina, sé un poquito de lo que hablas cuando perfilas aldeas vacías y eso desgarra el alma, con más razón tú que quizás lo viviste en carne propia y tienes más experiencia. Si el texto es autobiográfico, me alegro de que tengas buen recuerdo del colegio o la escuela. Yo también los tengo y creo que es vital. Un abrazop fuerte, amigo Germán.
AVM
Precioso, Germán.Pone la piel de gallina, sé un poquito de lo que hablas cuando perfilas aldeas vacías y eso desgarra el alma, con más razón tú que quizás lo viviste en carne propia y tienes más experiencia. Si el texto es autobiográfico, me alegro de que tengas buen recuerdo del colegio o la escuela. Yo también los tengo y creo que es vital. Un abrazop fuerte, amigo Germán.
AVM
Precioso, Germán.Pone la piel de gallina, sé un poquito de lo que hablas cuando perfilas aldeas vacías y eso desgarra el alma, con más razón tú que quizás lo viviste en carne propia y tienes más experiencia. Si el texto es autobiográfico, me alegro de que tengas buen recuerdo del colegio o la escuela. Yo también los tengo y creo que es vital. Un abrazop fuerte, amigo Germán.
AVM
Precioso, Germán.Pone la piel de gallina, sé un poquito de lo que hablas cuando perfilas aldeas vacías y eso desgarra el alma, con más razón tú que quizás lo viviste en carne propia y tienes más experiencia. Si el texto es autobiográfico, me alegro de que tengas buen recuerdo del colegio o la escuela. Yo también los tengo y creo que es vital. Un abrazop fuerte, amigo Germán.
AVM
Olé, clap clap clap.
Sosias
Hola, German. Revolucionaste mi alma ,abriendo de par en par la ventana de un pasado no muy lejano.
Exquisito micro.
Saludos y mi voto.
GermánLage
Gracias, Sosias, por leerme y por tu amable comentario.
Un cordial saludo, y feliz Navidad.
Manger
Por desgracia, esa sensación ya la conozco, mi estimado tocayo. Pintas ese momento de una forma magistral. Mi enhorabuena. Te mando un fuerte abrazo y mis deseos de unas felices fiestas y mejor entrada de año nuevo.
GermánLage
Gracias, tocayo por leerme una vez más y por tu amable comentario.
Un abrazo y feliz Navidad.
Thougart
Precioso Germán. Mi voto.
GermánLage
Hola, Thougart; eso de “pensamiento y arte” que, según explicaste un dia, significa tu pseudónimo, me gusta.
Gracias por tu lectura y tu comentario.
Un cordial saludo.
gonzalez
Es un gusto leerte, realmente Germán te felicito. Mi voto y un fuerte abrazo.
GermánLage
Gracias, González, por leerme una vez más y por tu amable comentario.
Un cordial saludo.
Marco-Antón
Yo aún conservo el pupitre de madera con los asientos móviles, nos lo llevamos para casa a mediados de los setenta cuando deshicieron la escuela y nos pusieron autobús para ir a la ciudad, eramos más de 60 críos, a día de hoy, hace años que no nace un niño en el pueblo.
GermánLage
¿Qué bueno? Yo a tanto no llego, sólo conservo los recuerdos. Pero creo que es bueno contarlo para decir a las nuevas generaciones que el mundo no siempre fue como es; que antes hubo otro mundo muy diferente, que fue el que dio lugar a éste.
Gracoas, Marco, por leerme y por tu comentario.
Un cordial saludo.
Lourdes
Querido Germán. Me ha gustado muchísimo tu relato, porque a parte de la historia de añoranza y recuerdos de los amigos que vamos perdiendo sin ya apenas reconocerlos, es un tema que me toca directamente. La despoblación del mundo rural, el poco interés de las instituciones por conservar todo aquello que tiene que ver con el campo son la causa por la que algunas personas conscientes del problema estamos luchando para poner en valor el patrimonio cultural, ecológico, social, antropológico de las zonas rurales. En las ciudades se vive de espaldas al campo, consumen productos del campo sin saber de dónde vienen, algunos creen que crecen en las estanterías del super ,tenemos que ser conscientes de las consecuencias nefastas de la desaparición de nuestros pueblos. Somos espectadores del vaciado del campo, y la palabra vaciado está escogida específicamente para designar esta acción, sin hacer nada porque creemos que es algo natural, pero no es así. El campo se muere porque le estamos dejando morir…
Te dejo mi voto con un abrazo
GermánLage
Así es, Lourdes; la realidad histórica que duranre milenios mantuvo con vida a tantos pueblos y aldeas ha desaparecido, y con ella se los ha llevado también, salvo que las nuevas generaciones descubran algún modo de volver a darles vida. Si esa es tu actividad, te felicito y te deseo el mayor éxito.
Gracias por tu lectura y tu amable comentario.
Un fuerte abrazo.
Vladodivac
Amigo Germán, descrito con la maestría que te caracteriza, añoranza de la niñez y recuerdos de un pasado donde las aldeas y pueblos tenían todavía vida.
El tiempo se disuelve como humo en el aire. El mundo está rayado de desapariciones.
te dejo mi voto y un abrazo poderoso.
Semper Fidelis.
Joaquin.
GermánLage
Hola, Joaquín; gracias, por leer, una vez más, mis relatos y por tan amable comentario.
Un fuerte abrazo.
Gabriel
Me gustó mucho ese tono nostálgico y la atmósfera.
Saludos
GermánLage
Gracias, Gabriel, por tu lectura y por tu comentario. La nostalgia es inevitable cuando uno comprueba que el mundo en que vivió y soñó ya no existe.
Un cordial saludo.
Sualvez
Hola, Germán. La inesperada noticia, el encuentro con una realidad fría y vacía, la añoranza de la infancia y los amigos… ¿Cómo no dejarse tocar por la nostalgia? Un fuerte abrazo, Germán. Felices fiestas
GermánLage
Gracias, Sualvez por leerme una vez más y por tu amable comentario. Es un inmenso placer verte de nuevo por esta página.
Un fuerte abrazo y muy felices fiestas. Que el nuevo año colme de éxitos tu actividad literaria.
veteporlasombra
En unas pocas líneas, tu relato desprende toda la nostalgia de la infancia y del paso del tiempo. Me gustó. Un saludo…
GermánLage
Gracias, Veteporlasombra, por leerme una vez más y por tu amable comentario.
Un cordial saludo.