Despiertas de tu letargo princesa;
te sabías infeliz en tu amante luna
y tus metas se ahogaban por tu impostura,
cuando en mechones rebeldes sacudías tu vida
y seducías en silueta de sirena la llama de tu locura.
Despiertas ahora alma mía;
te sentías tan sola con tus luciérnagas por amigas,
y llorabas a mares en tu celda de dorados espejismos,
cuando tentabas la muerte renegando de tu reflejo
y rondabas de puntillas un mundo al que aborrecías.
Me hablas ahora de nuevo amiga,
te reconozco en nuestro mágico encuentro,
cuando te creía vencida en tu épico relato.
Así pués, en obsequio a tu inocente persistencia,
invoco a tus ángeles protectores
y te nombro princesa de corazones,
cuando riendo aparto el mechón de mi frente.
Ilustración cabecera : Duy Huynh “Un autorretrato infinito”





Emma Black
Es fácil evocar los relatos, tragedias y épicas de las heroínas clásicas. Excelente poema.
Saludos.
LOUISE
Muchas gracias Emma por tus palabras, que siempre recibo con mucho interés y cariño.
Un abrazo!
Mabel
¡Maravilloso! Un abrazo Louise y mi voto desde Andalucía
LOUISE
Muchas gracias Mabel, me alegra que te ha haya gustado.
Un saludo!
VIMON
Buen poema, Louise. Saludos.
LOUISE
Muchas gracias Vimon por tu lectura, me alegro que te gustara.
Un cordial saludo!