Le crecía el vientre como las piñatas de los cumpleaños a los que había ido donde, al final del día, el cansancio del juego la atrapaba dormida en los brazos de su padre. Las náuseas fueron las golosinas vencidas de las comilonas bajo la mesa, y los retos, miradas… y montones de besos.
La semilla que crecía dentro de sí ya no era el experimento de Ciencias, no había algodones ni porotos, tan solo su cuerpo por todo el cristal que la protegía.
“Madre” es lo que sería. Cuando los ojos la rotularan y el cochecito se le inundara de justificaciones. Cuando el niño le pesara en el alma más que en los brazos, la carne se le hiciera de chicle, y no pudiera barrer las preguntas dentro del ropero.
Ya no usaría medias de puntilla, tendría los ojos puestos en escarpines y debates sobre color verde o azul. El osito, ya no más un regalo para ella.
“Madre” fue. En instantes, caricias y abandonos. La hicieron los pasos de hombre que se fueron y las sábanas que mojó como de niña, con un ardor distinto, uno a soledad.
“Madre” sería. Y madre fue… hasta que la mano cortó el tallo de azahar que se abría, exhumando esperanza y rozando el futuro que ninguno pudo ver, arrancando de cuajo las vidas de aquellos dos… de aquéllos, que temieron ser.





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Petrela y mi voto desde Andalucía. Feliz Año Nuevo
Petrela
Gracias, Mabel. Saludos hasta allá y un muy feliz año nuevo.
.MARI TU
Tienes frases preciosas en este texto, Petrela: “…cuando el niño le pesara más en el alma que en el cuerpo…”. El último párrafo me resulta un tanto confuso., puede ser que necesite leerlo otra vez. Ha sido un placer descubrirte, tus otros textos me han encantado. Un abrazo y feliz año.
Petrela
Muchas gracias por tu comentario, Mari Tu.
El último párrafo alude al miedo a llegar a ser, que no es cobardía, sino justamente la victoria de ese peso que resaltaste.
Un abrazo grande para vos.
Esruza
Muy sentido relato Petrela, mi voto y saludos