Pero cuando sonríes, más

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Sé que ahora mismo estarás inquieta por saber de qué trata esto que estas leyendo, y no te preocupes por entenderlo, pues no hace falta, sólo quiero que te relajes e intentes llegar hasta el final.

 

Mi única distracción posible en el cuartel general estos últimos días son las partidas de pocker nocturnas que comparto con mis compañeros. Las apuestas suelen ser mediocres, quizá dos o tres dólares por cabeza para quien gana, pero nuestro objetivo no es el de hacernos ricos, si no el de olvidarnos un poco de la amenaza Nazi.

 

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo reuniéndonos para planear alguna estrategia e intentar conquistar alguna zona de dominio alemán para continuar profundizando en el resto de Europa.

 

En mi última partida he conseguido un bote de unos cincuenta dólares. No es mucho, pero es la ganancia más alta que ha conseguido un soldado hasta la fecha. El poker es un juego en el que intento pensar igual que cuando estoy trabajando, es decir, cubrir “mis espaldas” y no precipitarme en ningún movimiento. Trato de contrarrestar cualquier posible jugada de mis contrincantes y adelantarme a ellos. Así es como he ganado ese dinero tras hora y media de partida.

 

También dedico cierto tiempo antes de dormir a escribir un diario sobre mi estancia en la milicia: mi día a día, la relación que mantengo con mis compañeros, mi opinión a cerca de los planes propuestos, mis sentimientos… Me acuerdo mucho de ti, y todavía guardo el colgante que me regalaste, ese que al abrir la caja con forma de escudo que se coloca en el frente muestra una foto de mi abuelo. Siento que me protege desde donde esté, y que siempre va a ayudarme pase lo que pase. También tengo ganas de ver a papá, a mamá, y a mi hermano. Hace casi un año que solo tengo contacto con ellos a través de cartas que nos enviamos. Me gustaría poder despedirme de ellos de la manera que se merecen.

 

– ¿Despedirte de ellos? ¿A que te refieres? – estarás pensando ahora mismo. Hace seis meses aproximadamente se ha aprobado un plan en el cuartel. No nos han dado derecho a voto, sólo los mandamases querían, y así es como se hará. Lo han llamado “Operación Overlord”. A día de hoy los Nazis controlan prácticamente toda Europa, y esto es un intento desesperado por acabar con su regimiento. Se trata de atacar Normandía, una ciudad situada en el noroeste de Francia, para así poder continuar interiorizando el continente. El plan es desembarcar en la costa que baña este lugar, y en caso de salir victoriosos, continuar con la conquista. A mí me ha tocado la playa de Omaha junto con otros 1399 soldados. Podríamos considerar esta misión como un suicidio colectivo, pero sin tener ganas de suicidarnos. Partiremos en un tipo de lanchas blindadas hasta llegar a nuestro destino.

 

Todos mis compañeros de barca me están mirando mal por estar llorando mientras que escribo esto. Hoy es día 6 de Junio de 1944. Faltan unas pocas horas para “atracar”. Mi sensación ahora mismo es la de un niño que necesita convertirse en hombre antes de tiempo. No sé si regresaré a casa algún día, o si el día de mi muerte llegará estando en Francia, lo único que se me pasa por la cabeza son los momentos que pasamos juntos. Guardaré esta carta en el bolsillo interior de mi chaqueta de combate, para que, en caso de que fallezca, cuando revisen mi cuerpo la encuentren y te la den. Enseñale esta carta a mis familiares para que recuerden que me hubiera gustado poder despedirme de una manera más leal y caballerosa, y sécate las lágrimas que se deslizan por tu rostro. No lamentes mi perdida y nunca te preocupes por como este yo, pues siempre me encontraré disponible para defenderte, protegerte y ayudarte. No sigas llorando, porque me gustas mucho cuando lloras…

 

 

Comentarios

  1. Jandres

    24 enero, 2018

    BONITO VIAJE EPISTOLAR DESDE EL PASADO AL PASADO. FELICIDADES

  2. Mabel

    24 enero, 2018

    ¡Me encanta! Un abrazo Diego y mi voto desde Andalucía

  3. VIMON

    23 marzo, 2018

    Buen texto, Diego, aunque le faltaron algunas tildes. Te dejo el diez con un saludo.

  4. Lady Hawk

    24 marzo, 2018

    Me envolvió tanto el relato, que me quedo con un dejo de tristeza de sólo pensar cuantas cartas como está fueron recibidas. Tanto en la guerra como en la vida tenemos que jugar poker. Muy conmovedor, te dejo mi voto.

  5. Fiz Portugal

    25 marzo, 2018

    Sólo con los sentimientos reproduces la integridad de un acontecimiento que conmovió al Mundo. Muy bien.

  6. Carlos Calleja

    9 octubre, 2018

    Qué bonita la carta. Me ha gustado mucho.
    Tienes mi voto.

    Un saludo,
    Carlos

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