Entrevista a Carmen Marín: ‘Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin’

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Buenos días, Carmen. Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin es tu primer trabajo de narrativa publicado, un compendio de leyendas, curiosidades y acontecimientos truculentos sobre la ciudad de Moscú. Háblanos un poco más de este libro.

Estas historias las conocen casi todos los rusos, con más o menos detalle; el material circula libremente por la Red en ruso, en vídeos y en diferentes páginas. Muchas se han sabido siempre, otras se conocieron después de la transformación política del país. Moscú es una de las ciudades más interesantes que hay y, como oí una vez por la radio nada más sentarme en un taxi, “una de las ciudades con más fantasmas por metro cuadrado”. Creo que le seguía París, así que es obligado que guarde secretos interminables. Por eso, son “fantasmagóricas” y añadí lo de “cuentos de Stalin” porque, aunque muchas de las cosas que se cuentan del caudillo son ciertas, al estar envueltas de un componente fantástico, da la impresión de que fueran inventadas, pues a muchos les llamará la atención el interés de Stalin por los asuntos paranormales en contra de los principios del marxismo.

 

Como decimos, Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin es un curioso y seductor viaje por la historia rusa. ¿De dónde nació la idea? ¿Qué te motivó a escribir este compendio de historias?

Bueno, la ciudad de Moscú siempre me ha parecido fascinante y las historias de misterios me encantan, así como la historia de Rusia y sus peculiares personajes. Pero la idea nace un día en particular a raíz de un comentario concreto. En el 2012, durante once meses viví en una kommunalka, pisos donde cada familia vive en una habitación —de la que puede ser propietario ahora— y donde se comparten las zonas comunes; aquel en particular era uno de los edificios más emblémáticos de Moscú que aparece en estos relatos, La casa del malecón. El día que me instalé, mis vecinos me invitaron a presentarme, lo que se transformó en una larga, animada y extraña conversación en la cocina de la casa. En un momento dado, mi vecina comentó que el edificio de la casa en la que vivíamos estaba en la encrucijada de las llamadas calles diabólicas. Que el edificio tenía una historia siniestra ya lo sabía, pero lo de las calles diabólicas no lo había oído nunca. La frase se me quedó grabada en la cabeza esa noche de manera obsesiva y al día siguiente me puse a buscar información sobre esas calles diabólicas; tirando del hilo, encontré todas las demás historias. Y como me fascinaron tanto, no pude evitar ponerme a escribirlas para compartirlas.

 

Stalin es el protagonista de algunas de estas historias; de hecho, muchas de ellas solo se conocieron después de su muerte. ¿La introducción de Stalin en los relatos atiende simplemente a una coincidencia temporal o quisiste convertirle en personaje de forma consciente?

Stalin es un personaje obligado en ellas, efectivamente, por la época de la que se habla; estuvo en el poder 29 años, así que no es muy difícil que aparezca. Mi actitud hacia el personaje histórico es como la del que observa un objeto a través de un microscopio para analizarlo. Hay que tener en cuenta que en la línea política actual se incluye un rechazo al periodo siniestro del estalinismo, por eso, se puede hablar de todo esto. Yo nunca he sido ni estalinista ni estudié ruso por ideología. Siempre me horrorizó el llamado genocidio lingüístico que sufrieron los poetas del Siglo de Plata (Serebrianni Vek) de la literatura rusa, cuyo único pecado fue el individualismo y escribir poesía. En el hipotético caso de haber tenido acceso a esta información en la época de Stalin y de haber escrito estas historias, habría acabado en un gulag, sin duda alguna.

 

En esa mezcla de leyendas y realidad, Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin se convierte en una magnífica guía para cualquiera que tenga intención de viajar a Moscú. ¿Ha sido difícil encontrar el equilibro entre libro de viajes y de relatos fantásticos?

No, porque una cosa lleva a la otra, inevitablemente. A mí por lo menos, un relato fantástico me motiva más para conocer los lugares emblemáticos de las ciudades que la información seca de las guías habituales. Si se lee antes de ir y se visitan algunos de estos lugares que aparecen en las historias, el viaje será mucho más emocionante y se hará con más ilusión.

 

De todos los relatos que has incluido en Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin, ¿cuál te fascinó más y por qué?

Los siete secretos de Stalin. Había oído y leído muchas historias de estos edificios tan conocidos, pero el secreto que encerraban no me lo imaginé nunca. El ocultista, escritor y compositor Gueorgui Gurdzhiev es un personaje muy peculiar que influyó tanto en Stalin como en Hitler. El destino de dos mujeres que aparecen en los relatos, el de Fanni Kaplán y Nadezhda Alilúyeva, me despierta una verdadera compasión femenina. El de las casas de la calle Tverskaya, que movieron de su fundamento, me sigue dejando perpleja, la verdad; y en los que se habla de la biografía de Stalin, el cambio de fecha de nacimiento y todas las contradicciones que encierra es impactante también.

 

De todo el proceso de escritura de Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin, ¿qué parte fue más compleja: documentación, redacción, selección de relatos…?

La documentación, redacción y selección de relatos es solo tiempo y paciencia, visitar muchas páginas, comparar, contrastar y visitar los lugares descritos. La mayor parte es de archivos audiovisuales en ruso. Quizá la mayor dificultad es siempre encontrar la traducción exacta para algunos términos o expresiones.

 

Tu vida personal y tu carrera giran en torno a Moscú. Estudiaste ruso en la Escuela Oficial de Idiomas en Madrid y Filología Eslava en la Universidad Complutense de Madrid, y vives en la capital rusa. ¿Qué es lo que más te gusta del país y su cultura? ¿Qué te llevó hasta allí?

Pues la misma cultura y la lengua. El ruso es tan endiabladamente difícil que, cuando empiezas a estudiarlo, o lo abandonas o te engancha, y lo último es lo que me pasó a mí. Me llevaron las ganas de ver in situ todo lo que había estudiado, de hablar ruso y de conocer la vida cotidiana.  Primero, fui en el 95 a hacer un curso en verano de un mes; dos años más tarde, me dieron una beca de tres meses y más tarde, en el mismo año, me dieron otra beca de cinco meses. Fue en este último periodo cuando encontré un trabajo y pude quedarme. Durante los periodos de las becas, me dedicaba a patear la ciudad y visitar todas las casas de escritores, los museos, los parques, etc. A la Tretiakov me iba con libros que tenía sobre los pintores rusos a sentarme delante del cuadro, leer y observarlos; hay geniales pintores rusos poco conocidos en Occidente, como los llamados “ambulantes”, los retratistas o los pintores históricos, por ejemplo.

 

¿Qué géneros y autores sueles leer?

Novela, relatos, poesía… La novela histórica me gusta también, así como los ensayos y las buenas biografías. Por supuesto, los escritores rusos están entre los preferidos y, en especial, me interesa la literatura de ideas, ¡cómo no, el maestro Dostoyevski! Pero también el fantástico Gógol, Bulgákov y, en general, todos los clásicos. De los contemporáneos, Víktor Pelevin, que tiene un éxito arrollador en Rusia. De adolescente, me encantaba Oscar Wilde. Proust y los “poetas malditos” franceses tienen un buen puesto. De los españoles, me gusta la poesía de Gil de Biedma, los autores del 98 y sigo releyendo a los poetas del 27, que son muy comparables al grupo de poetas rusos que componen el llamado Siglo de Plata de la literatura rusa; Tsvietáyeva y Ajmátova son mis preferidas. Bueno, la lista es larga.

 

Después de Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

El próximo proyecto es una traducción de un documento histórico de 70 páginas de Serguéi Gorski titulado Las mujeres de Iván el Terrible. Estoy terminando de revisarlo y dentro de poco lo publicaré. Después, tengo planeada una recopilación de historias biográficas que se llamará Los amores rusos, donde se reflejarán conocidas y curiosas historias de amor de famosos escritores, músicos o pintores rusos. Por ejemplo, la historia de amor de Iván Turguéniev y la cantante de origen español Paulina Viardot, que a su vez estaba casada con un francés y acabaron creando un amistoso y curioso trío. Una de las mujeres de Picasso era rusa, la bailarina Olga Jojlova, por ejemplo. La mujer del compositor Prokófiev, Lina prokófiev, era española y estuvo recluida en un gulag durante ocho años. En fin, hay muchas historias interesantes que contar…

 

Datos del autor

  • Nombre: Carmen Marín Estremera.
  • Género: relatos históricos y fantásticos.
  • Bio: Carmen Marín nació en Madrid, es traductora, redactora de estilo y especialista en estudios sobre Rusia. Estudió ruso en la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid y Filología Eslava en la Universidad Complutense de Madrid. Con especial interés en la traducción literaria y en la cultura rusa, su primera publicación surgió por encargo de la editorial Hiperión, unos versos para niños de Mayakovski con el título ¿Qué está bien y qué está mal? Vive Moscú desde 1997, donde se ha dedicado principalmente a la enseñanza del español. Es coautora de tres manuales de español junto a Gueorgui Nuzhdín y Paloma Martín Lora-Tamayo. El primero de ellos, Español en vivo, fue publicado por la editorial Airis Press y ha llegado a ser un superventas en toda la CEI. También ha publicado en Rusia, en la editorial URSS, la memoria del máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera (ELE), Fraseología práctica comparada ruso-español, y otras publicaciones de tipo didáctico. Abandonada la etapa de la enseñanza, empezó a trabajar como redactora de estilo, traductora y locutora en los medios de comunicación rusos en lengua española; de aquí nació una recopilación de relatos titulada Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin. En ellos, se plasman páginas de la historia de Rusia, curiosidades de la ciudad de Moscú y la huella latente de haber vivido personalmente en muchos de los edificios y calles de los que se habla. Actualmente, Carmen Marín se dedica a reunir, traducir y redactar en «pócimas mágicas» más fantasmagóricas historias y biografías de la cultura rusa de todos los tiempos. Y, por supuesto, sigue viviendo en Moscú.

Libro: Fantasmagóricas historias de Moscú y cuentos de Stalin

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