La novela que no se resignó a permanecer callada

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Acabo de autopublicar (diciembre de 2017) Más allá de la línea de tres puntos, mi primera novela, que se puede comprar en Amazon. Pero éste es el final de un pequeño relato. Por si a alguien le interesa y no se ha dado cuenta, acabo de empezar a contarlo en estas líneas.

Durante algunos años había ido acumulando anécdotas e ideas, que anotaba en mi mente o en pequeñas libretas. Un día, allá por mayo del 2013, de camino al trabajo, en el metro, guardando el equilibrio de pie, a ratos sentado, me puse a escribir, con bolígrafo en un cuaderno, un primer capítulo de lo que soñaba, por entonces, que terminase fraguando en una novela.

Aquel primer capítulo fue una semilla que no germinó hasta finales de agosto del 2014. Había acumulado ya todo el coraje y la contrariedad que necesitaba para acometer el arduo proyecto para el que me había conjurado. Para mí, los años finalizan en agosto. En mi fin de año particular empecé a darme cuenta de que el tiempo transcurría, inexorable, y que la novela que tenía en mente hablaba de las inquietudes de una época de mi vida que ya empezaba a ser parte de mi pasado.

Me entraron las prisas. Amplié el primer capítulo y escribí uno nuevo. Pronto me dije: “¡Coño, Miguel, escribir una historia tan larga te va a resultar más complicado que cuando pergeñas uno de esos relatos tuyos”. Así que durante casi un mes me dediqué a esbozar, por capítulos, cada trama. No volví a escribir una línea hasta que tuve, bien armada, toda la estructura de la novela.

Para elaborar dicha estructura utilicé el software Celtx. Ya lo había utilizado para escribir el guión de alguno de mis cortometrajes caseros. Recomiendo este programa, porque se pueden hacer fichas de los personajes. Soy muy desmemoriado, así que más me valía, respecto a mis personajes, tenerlo todo bien anotado: nombre, edad, familia, apodos, gustos, pasado… Además, en Celtx se pueden hacer fichas de cada escena, que puedes ordenar a tu antojo. Cada ficha corresponde a una escena de guión. En este caso, utilicé las escenas para esbozar las tramas de los capítulos.

Ya tenía toda la estructura de lo que iba a suceder en la novela (apenas añadí luego un par de capítulos). Ahora sólo tenía que poner los ladrillos. Es decir, desarrollar los capítulos siguiendo la trama que había diseñado. Mi precariedad laboral me concedió el tiempo que necesitaba. Estuve colocando ladrillos durante más de un año, desde finales de septiembre de 2014 hasta noviembre de 2015. Confieso que fue muy emocionante, el momento en que puse el punto final a la historia.

Cuando uno termina de escribir una novela se pregunta: “¿y ahora qué?”. Se supone que uno no escribe sus historias para dejarlas guardadas en un cajón. Pues en un cajón se quedó guardada la mía. En concreto, en una carpeta del ordenador. Mi primogénita se sintió abandonada, como en una inclusa. Aunque no se resignó a permanecer callada. Me pedía a gritos un poco de atención. De vez en cuando yo la visitaba, para corregir sus páginas. Ardua tarea apta sólo para padres abnegados, la de corregir.

Ya durante el proceso de creación, acostumbraba a corregir lo recién escrito justo antes de ponerme a añadir párrafos nuevos. Pero cuando leí la novela en su conjunto no paré de encontrar nuevos errores. Los corregí.

La novela me pidió que la sacara de paseo. Quería ver mundo, pavonearse ante la gente, para que todos la conocieran. La envié a un par de concursos literarios. Odio los concursos literarios. Sobre todo, porque detesto bailar al son que tocan otros. Los concursos literarios secuestran tu novela. Es decir, no la puedes mover hasta que el jurado da su veredicto. Ni siquiera recibes la notificación de que el veredicto se dictó. Desde agosto de 2016, hasta octubre de 2017, estuve esperando por nada…

Mientras esperaba el trolebús que nunca pasó, seguí corrigiendo. Consideré también las sugerencias que alguna de mis amigas me hizo. Cada vez que releo la novela veo errores. Es una obsesión de yonqui, la de corregir. Pero uno tiene que decir un día ¡basta!

Me decidí a autopublicar mi novela, que es lo que hacemos los autores, tal vez mediocres, pero orgullosos de lo que hemos escrito, cuando no obtenemos el reconocimiento que nos atribuimos a nosotros mismos. Por fortuna, soy diseñador gráfico. O eso me creo que soy. Al menos no me fue muy complicado maquetar la novela en formato ePub. Ahora me faltaba distribuir el libro electrónico en alguna parte. Decidí subirlo a Amazon (convierten el ePub a formato mobi, así que lo subí también a Bubok, ya que no todo el mundo tiene un lector Kindle). Descubrí que, además, en Amazon tienen un servicio de impresión en papel, bajo demanda. Vamos, que imprimen un ejemplar cuando alguien se anima a comprarlo. Así que decidí maquetar también la novela en el formato tradicional, para su impresión en papel.

Aunque me dedico al diseño gráfico, jamás había maquetado un libro. Sí al menos era consciente de que la maquetación editorial tiene su arte y oficio. Encontré un libro estupendo sobre este arte, Cita con los textos, que recomiendo a todo escritor que pretenda autopublicarse (no está de más que a quien acompaña el vicio de escribir conozca unas nociones sobre la correcta conformación de los textos). Me llevó un par de semanas preparar el libro para su impresión en papel. De paso lo volví a corregir. No me di cuenta de la extensión de la novela hasta que terminé de maquetarla para papel: había escrito (en tono de tragicomedia, que aún no lo he dicho) 328 páginas. Espero que entre ellas haya, al menos, un párrafo con la suficiente calidad literaria.

Presumía yo de ser muy digital y tener poco afecto por los libros impresos, pero confieso que me resulta gratificante, ahora que lo tengo entre mis manos, hojear el mío. Si es que, los hijos de uno nos parecen siempre los más bonicos… Aunque no huelan apenas a nada sus páginas, como le pasa a mi niña…

Cuando ya expiraba el año 2017 -anteayer mismo-, volví a darle otra vuelta a la portada y al texto de la novela. Hoy, en enero de 2018, me animé, de una vez por todas, a salir del armario de los novelistas taciturnos: notifiqué a quien quisiera escucharme que, para bien o para mal, mi novela, Más allá de la línea de tres puntos, la primogénita, había llegado…

Aquí pongo, pues, punto final a este relato, y, de paso, al devaneo novelesco que me he traído en los últimos años. Que necesidad ya voy teniendo de emprender otras historias. Si por lo que fuere les diese por manosear a mi niña, por favor, trátenla con delicadeza. Y no me lo cuenten, que tales intimidades, a un padre le duelen. Aunque supongo que terminaré por resignarme, si al menos la experiencia les acaba resultando medio placentera…

Comentarios

  1. Juan.Nadie

    9 enero, 2018

    Después de haber leído tus relatos, me va a ser difícil contenerme y no comprar tu novela.
    Me alegro que te hayas decidido por la autopublicación, es un camino lleno de insatisfacciones, decepciones y desencantos (je,je,), pero entretiene.
    Por cierto, ¿has subido la novela o tienes pensado subirla a otras plataformas, además de Amazón? Es que yo no tengo lector Kindle.
    Pues nada, suerte con tu primogénita, y a cosechar laureres y euros.
    Un saludo,

    • veteporlasombra

      9 enero, 2018

      Pues vaya, gracias a ti, acabo de darme cuenta de que, aunque les subí un ePub, lo deben haber cambiado a su formato. ¡Pinches weys…! Lo subiré a Bubok entonces, que también tengo cuenta. En cualquier caso, está en formato papel. Un saludo y gracias, Juan.

  2. Mabel

    9 enero, 2018

    ¡Felicidades! Un abrazo Miguel Angel y mi voto desde Andalucía

  3. GermánLage

    10 enero, 2018

    Felicidades, Miguel Angel, y bien venido a Amazon y al mundo de la autopublicación. Después de conocer tu estilo y tu talante a través tus relatos, me temo que tu novela es algo que no podré perderme.
    Un abrazo, y todo el éxito del mundo.

    • veteporlasombra

      10 enero, 2018

      Gracias Germán. Ya me contarás si te pones a ello. Un abrazo y feliz escritura.

    • veteporlasombra

      10 enero, 2018

      Gracias Náufrago. Ahí vamos, retando a la suerte, sólo por el afán de tocarle un poco las pelotas. Un saludo.

  4. Estefania

    10 enero, 2018

    Te he leído en mi viaje en tren -del trabajo a casa-, me encanta tu estilo, ya hace bastante que te leo y eres de los pocos que jamás me cansa, algo así como un activo seguro jeje
    No te conozco pero he de confesar que me ha encantado saber de este nacimiento, yo sí que lo voy a manosear y a conocer a tu niña, estoy segura de que haremos buenas migas
    Me alegro mucho, de veras, me encantará leerte. Un gran abrazo!!

    • veteporlasombra

      10 enero, 2018

      Gracias @estef314, ya me contarás entonces. Yo pienso que tu literatura es impecable. Combinas perfectamente lo sórdido y, vamos a decirlo así, lo sentimental (lo que hay por dentro de la psique, o de las almas de tus personajes desalmados). Confío en acortar tus viajes en metro, y, si no, siempre existen las ventanillas, para arrojar por ellas los libros. Un abrazo.

  5. Lourdes

    13 enero, 2018

    Enhorabuena Miguel! Me alegra muchísimo que te hayas decidido a publicar una novela, estoy segura que no nos dejará indiferentes. Eres uno de mis autores favoritos, siempre estoy esperando un relato tuyo, ahora una novela! no pienso perdérmela, lo voy a pasar genial con ella. Pero yo soy de las que prefieren los libros en formato papel. Tengo la casa llena de libros, precisamente hace unos días estuve haciendo hueco porque ya no se dónde meterlos, pero son «mi tesoro», así que el tuyo lo adquiriré en formato papel, así siempre estará presente. Los libros digitales son como el humo…los lees y luego como que se esfuman.
    Repito, enhorabuena! Un abrazo

    • veteporlasombra

      14 enero, 2018

      Muchas gracias @lourdesb. La verdad es que siempre he agradecido tus comentarios; tu refuerzo me da confianza, en esta labor de escribir, tan solitaria. Espero que la novela te guste, ya me contarás si te pones con ella.

      Los libros que leí en papel me gusta conservarlos, y más si me dejaron huella. Del formato digital, me gusta que ocupa poco espacio. Si tras leerla en digital, una novela me cautiva especialmente, igual me animo a comprarla en papel. Es como que uno necesita crear un vínculo físico con lo que ama. Tal vez los amores digitales son como esos que se sostienen a pesar de la distancia. Por el tiempo que me ha tocado vivir, creo que estoy a medio camino entre ambos tipos de romance, los digitales y los analógicos…

      Un abrazo, Lourdes, y gracias de nuevo.

  6. microescritor

    16 enero, 2018

    Me ha gustado mucho el relato que escribes sobre la novela. Tienes tanta frescura, naturalidad y creatividad que podrías seguir relatando otra novela. Enhorabuena.

    • veteporlasombra

      16 enero, 2018

      Gracias microescritor. Bueno, escribir una novela es una tarea bastante compleja, al menos para mí. De momento, voy acumulando argumentos y contrariedades para, quizá, afrontar la tarea de escribir otra. De momento, seguiré entretenido con los relatos, para no olvidar el oficio. Un saludo y gracias de nuevo.

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