Tendrías que haberme dicho que íbamos a hacernos viejos. Habérmelo dicho vos a mí, que seguramente ya te hiciste viejo antes.
Haberme dicho también cuán viejos íbamos a hacernos. Al punto de no poder ya ni recordar lo que nos gusta (o peor aun, lo que alguna vez nos gustó). Habérmelo advertido cuando te miré riendo, con los ojos achinados y queriéndome quedar ahí para siempre. Debiste dejar sobre la mesa la advertencia explícita de que no ibas a poder darme nunca algún siempre. O decirme, al menos, que era esa misma sonrisa de amor la que terminaría por deformarse en la mueca horrible e indescifrable que hacemos cuando lloramos sin consuelo.
No me dijiste, tampoco, que ibas a irte. Ni cómo. De a poquito, a cuentagotas, como a quien se le va el pelo por el lavabo y lo mira triste, sin entender muy bien qué pasa, pero con la certeza de que no va a volver.
Será que nos fuimos yendo con ellos hasta llegar a mirarnos también así, como se miran a las cosas viejas: con una pena nostálgica que hasta intentar describirla implica lo costoso de un esfuerzo que no quiere hacerse. Sin saber cómo llegaste a estar acá en mi mesa, mi cama, mi sofá. Pero que si te preguntara hoy, ahora, dudarías en saltar.
Todo esto nos pasó porque olvidaste decir que íbamos a envejecer cada uno por su lado.
Y que no haríamos más el amor. Ni esa pavada de que él intentaría hacernos a nosotros.





Mabel
El destino está escrito para cada uno de nosotros, dejamos muchas cosas en el camino y cuando queremos volver la vista atrás ya es demasiado tarde. Siempre nos quedarán recuerdos y vivencias, eso es lo que perdurará para siempre. Un abrazo Petrela y mi voto desde Andalucía
Luis
Bellísimo retrato de un amor frustrado, me gustó especialmente la última frase, que culmina el texto, Petrela, un abrazo y mi voto!!
Petrela
Encantada de que te haya gustado, Luis. Gracias por tu comentario, un abrazo!
GermánLage
Hermosa visión de cómo el tiempo se acaba sin que ni el amor pueda detenerlo.
Un cordial saludo, Petrela. Feliz año nuevo.
Petrela
Muchas gracias por tu cálido comentario, Germán. Un saludo hasta allá y feliz año nuevo.
LOUISE
Me gustó mucho, tu relato estremece y conmueve.
Saludos!