Cuando la soledad te pregunte ¿con quién estás?
e inevitablemente respondas que sola,
ahí, en ese momento, me odiarás de nuevo
porque notarás con cierto desgano
—o podríamos llamarlo resignación—
que aún me extrañas
pero no tanto, solo un poquito,
lo suficiente como para sonreír
pensando en mi cuerpo jodidamente imperfecto,
recorriendo los intrínsecos pasajes de tu cama,
loco, absorto, jugando como niño en un parque.
Ahí precisamente me habrás de buscar,
entre las cosas más sencillas que conoces,
así de pronto llegues a sentirte libre al fin
escudriñando hasta los más absurdos
y rebuscados detalles.
El amor no siempre es favorable.
Como mal necesario tiene su cierta lógica
pero solo un poquito.
A lo mejor ya esté muerto
y tengas que repasar nuevamente lo que nunca me dijiste
para que pueda escucharte a lo lejos,
tendrás que ir sobre tus pasos para intentar encontrarme.
Cambiaste mi almohada y por eso ya no existo.
Extraño es que me recuerdes por todas mis cosas,
las que amaste y las que no te convencieron nunca,
extraño es que me recuerdes
aunque no sea tanto, solo un poquito.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Arian y mi voto desde Andalucía
Calle
Muchísimas gracias Mabel, un abrazo también.
Esruza
Muy buen poema, me quedo con “El amor no siempre es favorable
Como mal necesario tiene su cierta lógica pero solo un poquito”
Mi voto y saludos
Calle
Esruza, muchas gracias, me alegro que te haya gustado y te lleves algo.
Penélope
Este poema me ha gustado justo lo contrario de su título. Fascinante. Un saludo.
Calle
Muchas gracias Penélope, un abrazo grande.
Gian
Me ha gustado. Tienes mi voto. Y un seguidor.
Calle
Gracias Gian, también te sigo y te leo. Abrazo
Sonrisas
Precioso, Calle 🙂
Calle
Muchas gracias Sonrisas.