La encontramos en el vallecillo, atrás de la barranca, en el terreno que mi tío había comprado para extender su rancho. La carcasa de un avión viejo, que tal vez tenía ahí muchos años, perdida en aquel paraje inmenso y deshabitado. Mis hermanos y yo estábamos entrando apenas en la adolescencia y el ansia de aventuras nos hervía en la sangre. Sorprendidos por aquella visión fantasmal, no dudamos en subir en aquella nave destartalada, esqueleto de lo que alguna vez fuera una auténtica aeronave. Curiosos y entusiasmados, los tres entramos a lo que parecía una dimensión arrancada al pasado. Mi hermano mayor y yo nos sentamos en los asientos de los pilotos y exploramos fascinados aquel enjambre de botones, palancas y carátulas enmohecidas. Entonces él me señaló un botón rojo, al lado de una llave, –mientras me dirigía una mirada inquisidora– y temeroso lo presionó en tanto yo giraba la llave. El aparato lanzó un rugido estentóreo y empezó a temblar tan fuerte que me dio miedo que se fuera a desbaratar. Con el brusco movimiento la llave quedó adherida a mi mano y en aquel momento sentí que el avión se elevaba y empezábamos a ascender hacia el cielo. Volamos –creí estar seguro– un largo rato y después aterrizamos felices. Volvimos al día siguiente, con la intención de repetir la aventura, pero el avión había desaparecido. Muchos años después, rememorando aquella experiencia, mis hermanos no estaban seguros de lo que realmente había sucedido en aquella lejana tarde, pero yo no dudo de que aquel episodio infantil orientara mi vocación para convertirme en piloto aviador. El día de mi graduación, mis hermanos me acompañaron a celebrar el acontecimiento y entonces no tuve empacho en mostrarles el pequeño trofeo del que siempre estuve orgulloso: la llave de encendido de la carcasa.





Luis
¡Qué hermoso retrato de una infancia soñadora y ambiciosa! Muy sentimental cuadro nos describes. Siempre se aprende algo de vos. Un saludo y mi voto, Vicente!
VIMON
Muchas gracias, Luis, por tu visita y tus amables comentarios.
LOUISE
Me ha encantado Vimon, un relato precioso ! Un cordial saludo !
VIMON
Me alegra mucho que te haya gustado el relato, Louise. Muchas gracias.
Mabel
¡Qué maravilla! Un abrazo Vicente y mi voto desde Andalucía
VIMON
Muchas gracias, Mabel, y un abrazo.
Esruza
Los niños suelen jugar con la ficción que a veces se convierte en realidad. Muy bueno.
Mi voto y saludos.
VIMON
Así es, Esruza. Mil gracias por tu visita. Saludos.
LU
Una historia muy tierna, no puede estar mejor contada. Me ha transmitido nostalgia. Saludos.
VIMON
Muchas gracias por leer y comentar, LU. Saludos.
Sosias
¡A volar!
La imaginación al poder,apreciado Vimon. Me recordó a Clavileño,quien llevó por los aires a dos ilustrísimos personajes.
Saludos y mi voto.
VIMON
Muchas gracias por tan apreciables comentarios, estimado Sosias. Saludos.
Gian
Buen relato. Slaudos y tienes mi voto por supuesto.
VIMON
Muchas gracias, Gian, y un saludo.
Terminus
Gran relato
VIMON
Muchas gracias por tu lectura y comentario, Terminus. Saludos.
Beatriz-Alvarez-Tostado
Me gustó mucho este relato por su evocación a las aventuras de la infancia y por el sentimentalismo que despierta. Mi felicitaciòn junto con mi voto y un regio abrazo.
VIMON
Muchas gracias, Betty. y un regio abrazo.