Una vez me amaste y yo te veneraba, una mañana zarpaste con el corazón colgado a tu hombro.
Eras como un diminuto demonio disimulado de ángel.
Desde ese día me volví distante e insensible como el hielo, pensaste que con tus reveses moriría de amor.
Pensaste que con tu juego yo estaría disimulada de opacidad.
Infortunadamente en aquel entonces si estuve tirada en el asfalto agonizando de melancolía. Lo que son las cosas el tiempo ha pasado y exclusivamente tengo recuerdos de aquel gélido e ilusorio amor. Un ángel vino y tomó mi mano, sus ojos eran fulgentes como los tuyos, sólo que tú emanabas vileza. Ese ángel me desveló una escena que estremeció mi piel: tú eras el protagonista, suplicabas a un amor que te despreciaba con su altivez y su pretensión. Entonces me pregunté dónde quedaba aquel gélido hombre que una vez fuiste, quizá el tiempo te cobró muy caro, a veces sueño que te encuentro en la calle con un rostro decadente por la propia altivez que diseminaste en tu alma.




Mabel
Muy buen texto. Un abrazo Margarita y mi voto desde Andalucía
Esruza
Definitivamente el tiempo cobra.
Muy bueno Margarita, mi voto y saludos
Sosias
Aun duele mucho,Margarita.
Se te percibe tan auténtica ,como si fueras la protagonista de este gran desamor,por eso,tienes que estar en portada.
Saludos y mi voto.
MedGut
Gracias a todos un abrazo