¡Hombre inmunde, ríndete!,
lo sublime afloró para herirte,
la luz ya tomó su espacio
y la palabra, daga del alma,
se amotinó de su forma
de su juicio y de su sombra.
Banderas, besad el barro,
que las cadenas mudaron
por hiedras sin tallo y sin muros,
y los templos cerraron,
mientras los dioses emigraron
a su infierno de voluptuosa clemencia.
Muchedumbre, agudizad el oído,
y no aplaudáis graciosamente,
desde el afectado anfiteatro,
si el veredicto ya os fué dado
de vuestro cuño e impecable letra,
y nada habéis comprendido.
Si vuestra sentencia es el vacío,
y vuestra amnistía la muerte eterna.
LOUE





Luis
Buen poema, Loue, un abrazo y mi voto!
Mabel
¡Excelente! Un abrazo Louise y mi voto desde Andalucía
Terminus
La muchedumbre da la sensación de estar sorda. Excelso poema.
LOUE
Muchas gracias estimados Luis, Mabel y Charli, es muy gratificante recibir vuestros generosos comentarios. Un fuerte abrazo!
VIMON
Muy bueno, Louise, te dejo el voto de Portada.
LOUE
Muchas gracias Vimon, me alegra que te haya gustado. Un abrazo!