El coleccionista de mariposas

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Esta mañana al salir a mi jardín para arreglar mis flores, he notado una pequeña mariposa herida sobre mi rosa más roja, al acercarme a ella, horrorizada intentó escapar, pero apenas logró retorcerse un poco sobre la flor. La tomé con delicadeza para llevarla a mi estudio. Con la lupa en mano, pude notar todas sus lesiones; sus pies al rojo vivo (hace tiempo que esta mariposa no vuela), ambas alas fracturadas (tal vez no vuelva a volar nunca, pensé), y en su mirada pude notar, que en su pecho había un gran vacío, jamás había sentido tanta tristeza al ver a alguien a los ojos.

No pensé más y actué con todo a mi alcance para poder curarla, en la peor situación si no estaba en mis manos sanarla, hacerla sentir un poco mejor.

Me encantan las mariposas, las he observado por años, pero jamás había tenido una en mis manos, esta vez me tocaba hacer todo lo posible por salvar a una, en verdad quería que esto saliera bien. Tomé mis herramientas, puse atención a todo lo que hice, con cuidado lave sus heridas en los pies, estabilice sus grandes, hermosas y fracturadas alas (una morada y la otra de color rosa) y por último, para el vació de su corazón, no se me ocurrió otra cosa más que darle una sonrisa y prometerle en voz alta que haría todo lo posible por que pudiera volar otra vez y pudiera seguir su camino. Jamás había tenido trato con alguna otra mariposa, pero me pareció haberla visto sonreír o no, no lo sé.

Le busque un lugar en mí, para tenerla cerca y saber si necesitaba algo, si se encontraba bien, si estaba sanando… Busque todo aquello que la hacía sentir mejor y trate de dárselo; “ella” estaba mejorando, comenzaba a caminar por si sola y ya podía mover sus alas.

Después de un tiempo, pude notar que a la temperatura adecuada, con un poco de viento y su comida favorita, mi mariposa podía emprender vuelo, así que cada vez que notaba que el día estaba en las condiciones perfectas, la ayudaba a volar un poco , iba y regresaba, yo me preocupaba, pero ¡vamos! La naturaleza de una mariposa es volar (me dije).

Los días habían pasado y mi mariposa estaba totalmente curada, aún recuerdo esa tarde, cuando a mi jardín se paró otro coleccionista y observo a mi mariposa, “ella” pareció reconocerlo de algún lado, se acercó a él y comenzaron a juguetear, pude confirmar que aquel coleccionista la conocía, por cómo le hablaba,  aunque no lo suficiente como yo la conocía, que la había visto en peores y mejores condiciones, también pude notar que el título de “coleccionista” la verdad es que no me quedaba para nada. Sin más tiempo que perder, se marcharon los 2, prometí curarla para que siguiera su camino, sí, ¡Vaya que lo hice! Me sentí el más tonto, pues la verdad era que no quería que “siguiera su camino” como yo mismo se lo había dicho, pero ese mismo día , mientras me deshacía de todas aquellas cosas relacionadas con mariposas, pude aprender que fue egoísta de mi parte, el creer que; por dar lo mejor de mí, ella tendría que quedarse, después de todo, mi mayor interés era que estuviera “volando” aunque sea lejos de aquí…, de mí.

Los minutos se hicieron horas, las horas se hacían días, los días se convertían en semanas, y los meses… simplemente no llegan, pareciera que el tiempo se detuvo aquí, y si me sentí tonto en el pasado, me siento peor hoy, por seguir creyendo que algún día la volveré a ver por aquí, aunque sea lastimada para poder curarla, aunque sea feliz porque así lo decidió, aunque sea una vez más…

 

Comentarios

  1. Patricia A Galeano

    5 marzo, 2018

    Hermoso Alej. Lo importante, es que vos la dejaste volar, aunque tu corazón se haya llenado de tristeza. Eso, es un acto de amor, y coraje!!!

    • Alej

      6 marzo, 2018

      Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo, espero lo hayas disfrutado Patricia!

  2. Mabel

    5 marzo, 2018

    ¡Qué maravilla! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    • Alej

      6 marzo, 2018

      Mabel , muchas gracias por tu voto, siempre es un placer leerte 😀

    • Alej

      6 marzo, 2018

      Me pone feliz que te gustó , en verdad 😀

  3. Karen

    6 marzo, 2018

    Esta muy hermoso!!!! ?

    • Alej

      6 marzo, 2018

      Prima! , muchas gracias , dedicado todos los corazones nobles , como el tuyo

  4. Esruza

    6 marzo, 2018

    Muy hermoso y tierno relato que me parece, también una metáfora. Es verdad que debemos dejar volar lo que queremos, aunque nos duela y sea difícil.

    ¡Felicidades y mi voto!

    • Alej

      6 marzo, 2018

      Muchas gracias Esruza , me alegra mucho que lo hayas disfrutado, un saludo

  5. María Ghidoni

    6 marzo, 2018

    Me encantó, es fascinante… gran enseñanza de vida.

  6. VIMON

    7 marzo, 2018

    Muy bella parábola, Alej. Saludos con mi voto.

  7. Daniel

    4 diciembre, 2018

    Muy bueno Alej !!!

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