El gallo muere en la intemperie.
Días le acogen en su seno de dicha
y de muerte.
El gallo muere y los labios se le cierran.
No obtiene sin embargo las cruces precisas
para remendar su corazón náufrago y solo.
Las paredes admiten su corazón de refugio
y su soledad de hastío, se veneran soles
antiguos y cánticos de madrugada insomne.
No obstante el gallo muere, y lo recibe
un pez que muerde los áticos desaparecidos.
Los dientes del solecillo dando están a los
páramos, se visten de tétrica tragedia, los campos
de su infancia. La señora abre llaves
busca en los dinteles una hoja de parra,
un tesoro escondido, oh, ave de cien lagunas
distintas, me sobrecoges.
Un labio naufraga por los ríos estivales,
un río de sangre y una manzana vertical.
El gallo fenece y dios lo quiere en su altar.
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Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía
Luis
Te agradezco enormemente el cumplido y el halago, Loue. Un abrazo, amiga!
LOUE
Me transportaste a lúcidos y místicos amaneceres, repletos de colores e intensas emociones. Un abrazo Luis!
Luis
Muchas gracias Loue, un abrazo, y disculpen la confusión!!
Luis
…Mabel, quise decir!!
Patricia A Galeano
Que hermoso Luis…esas imágenes que lograste transmitirme al leerte. Saludos y Abrazo.
Luis
Gracias, saludos-.
Manger
Un poema todo plástica, amigo Luis. Te felicito.Un fuerte abrazo.
Luis
Muchas gracias estimado Germán, un abrazo fuerte!!