La promesa de la quimera

Escrito por
| 56 | 3 Comentarios

Le expliqué que solo quería experimentar cosas nuevas, conocer de primera tinta las maravillas de las que tanto hablaban los demás y ella se limitaba a lanzarme miradas escépticas que me intimidaban. Pero me daba igual lo que pensara. Lo único que esperaba de ella es que me prometiera que no se lo contaría a nadie. Con todo, me replicó que si no quería que lo supiera nadie más es porque aquello no podría traerme nada bueno, que ocultándolo impedía que los demás pudieran protegerme de mí misma y del mal que pudiera desbocar.
No quería escucharla y salimos del centro comercial discutiendo. Yo se lo había explicado pensando que quizá me acompañaría en esa aventura, que tal vez ella también se animaría a emprenderla junto a mí y en cambio, me había topado con un muro de reprobación. Era mi mejor amiga pero, a veces podía llegar a ser muy aburrida y melindrosa. No tenía ni idea de lo fantástico que podía llegar a ser todo si te lanzabas sin tantos miedos y remilgos. ¡El mal decía! Como si probar y experimentar pudiera hacernos daño. Todo estaría bajo control, le prometía yo. Nada podría sucedernos. Yo ya conocía algo aquel mundo lleno de promesas pero ella no quería confiar en mí. Afirmaba que también había oído algunas cosas de aquel mundo y que en absoluto se le antojaba tan fascinante como a mí.
Me encaminé por unas de las callejuelas que bordeaban la catedral asegurando que yo me adentraría en aquella aventura quisiera ella o no. Y ella me siguió. Las sombras se cernían sobre nosotras en aquel mal iluminado callejón y de entre ellas surgió una figura fantástica, fascinante que parecía llamarme con su mirada perturbadora. Pero otra criatura de aspecto igual de fascinante y siniestro se interpuso entre la primera aparición y nosotras, para acabar engarzándose en una discusión a la que mi amiga y yo asistíamos pasmadas.
¿Era una quimera surgida de los horrores de un infierno imaginario y una gárgola guardiana de sus mismos confines? Asimismo se habían definido ¿Estábamos soñando? Yo no recordaba haber franqueado aún ninguna frontera y mi amiga seguía allí, a mi lado. La quimera continuaba fijando en mí su mirada cargada de promesas, una mirada que la gárgola calificaba de falsa y retorcida. Observé de reojo a mi amiga que parecía estar petrificada por el horror. Al fin y al cabo debía reconocer que la situación era muy inquietante, fuera un sueño o no. ¿Lo era? ¿Y mi amiga? ¿Qué era lo que tanto la horrorizaba? Oíamos a una quimera hablar de sueños y a una gárgola hablar de realidad, ¿desterrar a la quimera de la realidad? La quimera pertenece al mundo de los sueños, donde no puede hacer daño pero, en el mundo de la realidad ¿qué daño podría hacernos? ¿Nos convertiría en sus presas como insinuaba la gárgola? ¿En las esclavas de un mundo de pesadilla? Por el aspecto de la quimera bien pudiera ser esto una pesadilla más que un sueño y tal vez sería mejor recurrir a la prudencia y no adentrarse en mundos desconocidos cargados de promesas engañosas. Fijé los ojos en los de mi amiga y la liberé de su promesa de silencio. En ese preciso instante la quimera lanzó un rugido de rabia y se desvaneció, junto a la gárgola, entre las sombras que rodeaban la catedral

Comentarios

  1. Mabel

    6 marzo, 2018

    ¡Excelente! Un abrazo Maite y mi voto desde Andalucía

  2. Klodo

    15 marzo, 2018

    Hola Maite
    Posees una curiosa y potente imaginación.
    Tu estilo para para narrar es muy intenso. Me gusta.
    Mi voto para ti
    Saludos
    Klodo

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas