Curiosamente los chinos son los únicos que han abierto sus negocios después del huracán. Las mesas estaban llenas, todos esperaban sus órdenes, la mayoría al igual que nosotros la pidieron para llevar, pues el lugar no tenía aire acondicionado. Observo las mesas y algo llama mi atención, nadie tiene un celular en sus manos. Lo que no logró el psicoterapeuta, el consejero matrimonial, el cura, el pastor, ni el medico chino, lo logro María, que a su paso sin pena ni gloria no dejo una torre en su sitio. Las mesas ocupadas por familias hablaban muy animadamente, me senté al lado de una mesa ocupada por 4 hombres, a juzgar por su uniforme y las botas, eran de una compañía de construcción, mantenimiento o algo así. Hablaban de sus experiencias y hacían anécdotas en un lenguaje muy popular y poco delicado, pero que par de veces me hizo reír. Los que estaban solos, esperaban con la mirada perdida hasta que la chica gritara, no sus nombres, sino lo que habían ordenado. Me pareció raro, pero cada restaurante tiene sus reglas. Así que allí esperamos, hasta que con su voz potente la chica grito: “pollo al ajillo, arroz y tostones”, sip, esos éramos nosotros.
Día 5 de Bitácora de un Huracán





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo Ivonne y mi voto desde Andalucía
Lady Hawk
Gracias Mabel, un abrazo!
Luis
¡Genial apreciación cotidiana de un hecho con tanto trasfondo social! Un abrazo Ivonne y mi voto!
Lady Hawk
Gracias Luis, un abrazo!
VIMON
Buen relato, Lady Hawk. Te dejo mi voto y te sigo.
Lady Hawk
Gracias Vimon, me honra que me sigas, un abrazo!
Klodo
Me gustó tu texto, Lady.
La vida cotidiana tiene momentos interesantes que sólo los artistas captan.
Ése es tu caso
Tu prosa versátil nos acerca esos grandes pequeños momentos.
Saludos
Sergio
Lady Hawk
Gracias Sergio, tu comentario me hizo el dia, gracias por tu apreciación, un abrazo! ☺
Amandarina
Me ha gustado mucho, te doy mi voto y te sigo 🙂
Lady Hawk
Gracias Amandarina, un abrazo!