Aire fresco

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Sin mucho que hacer salí un momento a respirar el aire fresco de la montaña, no creo poder recordar un aire más limpio que este, no creo que exista, simplemente puedo compararlo con la belleza del cielo que me espera cuando muera y para eso aún hace falta un largo tiempo; sintiendo la humedad de la pastura en mis pies tenía la sensación de estar nadando entre un líquido raro, brumoso, algo que nadie conoce, aquí hablo de la sensación pues no puedo imaginar su aspecto con precisión, pero si tuviera que ponerle un color que represente tal sensación sería un color dorado tenue.

Sentirse solo aquí sería fácil si no fuera por los animales que yo y mis padres tenemos para su crianza, además de ser nuestro medio de alimentación, lo sé suena raro decirle compañero a tu próxima comida; hoy por la mañana mis padres me dejaron a cargo la granja por un día, me pidieron el favor porque tenían que resolver algunos asuntos en la ciudad, aceptando con gusto comencé mi día con unos huevos y tocino, la vida en la montaña era apacible sin nada de ruido, lo cual me hace pensar que es lo que encuentran de atractivo en esa ciudad caótica, llena de olores raros, personas groseras y ese calor que la acecha.

Nunca se sabe que es lo que sucederá en la siguiente hora, algo trágico talvez, no se puede imaginar algo así cuando todo te está saliendo bien.

Lo anterior es una clara muestra de ignorancia, las tragedias suceden en cualquier momento, incluso en una montaña solitaria; el chico no se espera nada de lo que sucederá, no es que el muera y eso lo quiero dejar en claro, el solo tendrá un pésimo día o mejor dicho una pésima noche que le cambiará la vida por completo.

Su día era normal, había comido, dado de comer a los animales, limpiado la casa, incluso cocino algo para sus padres que llegarían en la noche, sin duda era un buen hijo; su casa era pequeña, construida a base de rocas colocadas de forma estratégica para que la luz del sol en las mañanas la iluminará, no contaba con servicio de luz o agua, eso es claro, siempre utilizaban velas para alumbrar en la noche, aunque fuera solo un instante ya que acostumbraban dormir temprano para madrugar y aprovechar las virtudes del tiempo; percibimos los minutos como demasiado tiempo para hacer algo y al final no lo hacemos, es triste saber que no tenemos la voluntad de hacer lo que sentimos, solo esperamos a que alguna fuerza cósmica lo haga por nosotros.

No preciso mencionar una descripción detallada de cada aspecto de la vida del joven campesino, no es necesario ya que nada tiene que ver con los siguientes párrafos que aquí escribiré, si les interesa saberlo solo salgan de la lectura e imaginen lo que quieran; si buscan algo divertido no les recomiendo leer. «Pedazos podridos de carne es lo que seremos en un futuro cercano, alguien puede compadecerse de nosotros si le es doloroso, que importaría si nadie te recuerda, simplemente dejarías de existir, serías algo relativo a la realidad o ficción».

La música pasiva, sonaba por todo el cuarto, proveniente de la radio vieja de las generaciones pasadas es lo único que tenía si estaba aburrido, el ritmo de la banda sonora hacia retumbar su corazón como el galope de mil caballos escapando de la tormenta imparable que se aproxima por el sur; la mística música daba felicidad al joven durante la tarde que dedico a descansar como un rey en los tiempos antiguos de la edad media, sentía la grandeza de un rey excepcional cuyo linaje resaltaba para el pueblo, se regocijaba con la humilde comida, con la música y el sonido de los grillos tiritando sin parar, el aroma del pasto junto a la tierra mojada; mostrando serenidad por varias horas finalmente se dejó caer para dormir un rato, soñando con una luz amarillenta, sonidos de estática y la figura de un ser desconocido despertó de súbito cuando su madre gritaba con fuerza que ya había llegado de la ciudad. Tomo algunos platos grandes, sirviendo en ellos el guisado que preparo con mucho cariño; pronto su madre entro sin acompañamiento.

—¿Que ha pasado con mi padre? — pregunto un poco triste a su madre, recién llego.
—Lo lamento, tu padre se quedara arreglando algunos asuntos en la capital por un par de dias— lo decía mientras ponía en la cama su suéter deshilado.
—Es una pena que no disfrute la comida que he preparado, pero, ¿tú comerás conmigo? ¿no?

Su madre termino recostándose, mirando el techo lleno de arañas, y diciendo que no tenía las ganas suficientes para probar bocado, que sería mejor comer mañana temprano. El hijo soltó su primera lágrima y termino contestando que era lo mejor que se podía hacer, que no era lo mismo si su padre no se encontraba presente con sus historias de cuando era niño y sus ocurrencias para hacerlos reír. Procurando conciliar el sueño cerro los ojos sin abrirlos por largo tiempo, lo cual casi funciona de no ser por un sonido crujiente cerca de su puerta, no podía distinguir de que se trataba pero era un ser raro, que solo dejaba ver su figura oscura; esto sucedió cerca de la una de la mañana, el joven no sabía qué hacer, entro en un estado extraño, no era pánico ni terror, solo era un estado de complejidad para comprender, en su cuello había sudor frío que bajaba por su espalda, la sensación se convirtió en la pérdida parcial de la vista, dejando solo ver las cosas como un reflejo en el agua, y en su mano derecha comenzó un dolor que camino hasta su pecho, era un ambiente pesado, con un olor raro volando por el aire; entre tanto el ser emitía un sonido particular y horroroso, produciendo un dolor de oídos, mientras movía el cuello de forma rara y repetitiva, como si de un tic se tratara; la corriente de aire era más fuerte dando como consecuencia el aumento del olor. No pensaba claramente, sus sentidos fueron atacados simultáneamente, la única cosa segura era que debía voltear para saber si su madre estaba bien…

Su mamá era reservada, en ocasiones no le hablaba a su hijo, nunca le abrazaba y en lapsos parecía tener una enfermedad que le hacía sangrar cada vez que tenía una tos aguda. La soledad del niño nunca se vio expuesta, porque no existía, ¿Qué puede pasar con este tipo de vida?

Mirando la cama, su madre no estaba en ella… talvez… no tenía respuesta concreta, ella a lo mejor ya no existía. Inconsciente de sus acciones, el joven se levantó de cama, acercándose de a poco a la criatura, con cada paso su corazón latía de manera fuerte y lenta, alternando ambos estados de manera rápida y estrepitosa, se acercaba, inhalaba y exhalaba con dificultad, su mano toco el hombro del ser solo para darse cuenta de una cruda verdad, su madre, si su madre era la que hacía tales ruidos, la que estaba moviendo el cuello de esa manera. Su rostro termino por ponerse pálido, ¿que era tan malo? El rostro de la mujer estaba cayendo, su piel parecía de papel, sus ojos amarillos, un amarillo tenue.

Su padre decía que si una mujer no cuidaba su piel se le caería un día de estos, de esta forma un chiste se convierte en algo perturbador.

—Mama, ¿mamá? ¿Qué sucede? Puedes decirme, está bien, si vamos con un médico estarás bien.
—Bfff…bfff…ffff— es todo lo que la madre emitía con un pequeño silbido al final.
—Vamos estás bien, lo prometo, mañana estarás bien y comeremos juntos, papá regresará y seremos felices como siempre.
—Bfff…bfff…ffff.
—jaja…que buena broma, casi caigo en ella— lloraba y reía, lloraba y reía sin poder parar.

La expresión de la mujer no existía, era un rostro de piedra, lúgubre. La noche no emitía sonido alguno, lo cual hacía que la presencia de ellos dos fuera la única, aunque hubiera animales e insectos, la presencia de la madre frente a los ojos dilatados de su hijo era de temer, si alguien más estuviera allí correría sin pensarlo dos veces (preferiría su vida, una decisión acertada). Los movimientos de la madre eran más bruscos, su piel caía cada vez más rápido, dejando al descubierto otra piel de color verde oscuro, una piel arrugada llena de protuberancias y bello distribuido en distintas partes, la conmoción por tal espectáculo hizo que el hijo sintiera un dolor en el estómago que le hizo vomitar, mientras tanto la verdadera forma de la señora era revelada.

Momentáneamente los recuerdos de la sonrisa de la mujer venían, mezclándose con imágenes sinceramente asquerosas, se deformaban las caras, los diálogos se distorsionaban. La muerte parecía un juego.

La boca de ella se convirtió en una especie de tenazas como las de una araña, y esa boca expulsaba a grandes cantidades una especie de líquido transparente y espeso; los ojos se convirtieron en los de una mosca, la piel era simplemente inimaginable, las extremidades crecieron casi dos metros, con tres garras en las supuestas manos y dos en las piernas, haciendo que la carne anterior fuera traspasada horriblemente, la cabellera desapareció y en la parte de la espalda surgieron dos alas como las de un mosquito.

Se puede notar que todo ha cambiado de un momento a otro con tanta facilidad. La realidad es demasiado impactante.

Con las fuerzas restantes en su nuca, miro a su «madre», se dio cuenta del mal olor que provenía de una mochila la cual se encontraba abierta dejando ver su interior, se encontraba llena de restos de carne, se notaba un corazón, un cerebro, globos oculares y lo más importante la gorra de su padre rasgada entre los órganos.

—¿Qué es lo que haz echo? No lo puedo creer, la vida…la vida que tenía, era falsa, la farsa más grande, desearía que… ¿Que está pasando aquí? Esto solo es una alucinación, pronto pasara.

Seguro de lo que decía tomo el cuchillo de la mesa, lo tomo con mucha fuerza, lo acercó a su mano izquierda, midiendo el ángulo con el que lo clavaria; su rostro lleno de sudor, sus manos temblorosas, sus ojos llorosos, el dolor de cabeza que tenía, todo influyó para su locura. Clavo el cuchillo en su mano, gritando de dolor miro su mano… Su locura aumento; segrego una especie de líquido verde espeso y desagradable, corto su carne, la retiro con sus propias manos, solo para darse cuenta que él también era un monstruo, un horroroso monstruo producto de la delicadeza humana, la perdición en sus actos lo llevo a esto (pensó mientras veía la condición precaria de su madre, moría lentamente la… no sé cómo llamarle); la descomposición del cuerpo de la señora que le crío comenzó, albergaba en todo el cuerpo deformidades que segregan pus amarillenta, las convulsiones eran continúas, y el con un sentimiento raro por caminar con sus nuevas extremidades, con el rostro inexpresivo, como si la hubiera desaparecido, llegó a un lago donde contemplo su reflejo y oliendo el aire fresco.

 

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