Mientras cae la lluvia

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“ … Mientras cae la Lluvia…”

 

Capítulo IV

 

En general, y considerando que era escritor, Kevin era un hombre sencillo, sin grandes complicaciones. Pero para escribir, y aunque vivía solo en su departamento de soltero, tenía algunas ideas casi fijas. No importaba la hora, pero para sentirse seguro e inspirado tenía que estar duchado, afeitado y vestido correctamente de sport.

Era una costumbre bastante curiosa porque por principios, se manifestaba siempre en contra de todo tipo de cábala. Y, como a menudo sucede…Tenía esta cábala y, quizás algunas más, porque cuando nace una de ellas, muy pronto viene otra.

Pero como toda regla tiene su excepción que justamente confirma la regla general, ese día se levantó más tarde que de costumbre, tragó un frugal desayuno y se sentó frente al computador. Sentía que no podía perder ni un solo segundo, porque si no, las ideas se marcharían para siempre.

En consecuencia, con una barba de un día, pero notoria, sin peinarse y enfundado en un pijama viejo, sin leer el diario, se había lanzado frenéticamente a la aventura literaria.

Como siempre suele ocurrir, no pasó mucho tiempo que su inspiración se viera interrumpida. Tocaron el timbre.

Sin imaginarse que ese timbrazo era muy importante en su vida, primero hizo caso omiso a esa llamada que él imaginaba la más inoportuna en varios meses. Pero el timbre sonó de nuevo.

Furioso, Kevin se levantó de un salto, fue a la puerta y la abrió exageradamente de un golpe.

Casi se desvaneció de sorpresa, de incredulidad, de vergüenza y de todo. Era su vecina Ema, muy atractiva en blue jean, con el pelo tomado, polera y zapatillas, muy sonriente con una botella de vino en sus manos.

- Hola dijo ella.

- Hola tartamudeó Kevin, que se sentía en harapos frente a una estrella del rock.

- Tenemos una pequeña fiesta y no podemos abrir esta botella…Y pensamos que tú….

- Por supuesto….Claro que sí….Yo abro la botella…Voy a buscar un sacacorchos.

- ¿ Puedo pasar ?…, preguntó Ema.

- Desde luego….Adelante y perdona.

La joven entró al departamento muy entretenida con lo confuso que veía ahora a ese hombre seguro y desenvuelto del ascensor…Lo oyó hacer ruidos y, por fin, él apare ció triunfante oliendo la botella ya destapada.

- Tiene buen bouquet, dijo él ….Es un buen vino de mesa.

- Nosotras no entendemos de vinos, señaló ella.

- Perdona Ema….Yo no te ofrecí asiento….Y

- No hay problema…Mi visita es muy informal…

- Y me encontraste muy informal, también…Suelo estar más presentable.

- ¿ Celebran algo especial ?

- Mi mamá está de cumpleaños y mi hermana mayor vino especialmente de Florida.

- Esta ciudad es muy fría…Poco emocional. Pero estoy seguro que lo van a pasar muy bien.

- Estás hablando como escritor…Pero gracias.

- Lamento no haber estado preparado para un encuentro más largo.

- No sé qué quieres decir, pero gracias de nuevo.

Y con atractiva sonrisa la joven se deslizó rápidamente afuera y como en un sueño, Kevin se quedó paladeando ese increíble e inesperado encuentro. Ella tan hermosa y simpática y él luciendo como un patán.

Después de esta desafortunada experiencia, Kevin ya no tenía deseos de escribir. Sólo maldecía su escasa fortuna y a la vida tan indiferente de esa gran ciudad.

Se duchó con rabia y permaneció bajo el chorro de agua mucho más de lo habitual. Se afeitó con el mismo estado de ánimo y se vistió como si fuera a salir. Ya todo le daba lo mismo. Pensaba que mal que mal, había tenido su oportunidad y la había desechado estúpidamente.

A pesar que no era un bebedor, pensó que era justo el momento de tomarse un trago. Pero recién era la una de la tarde. Pero se le ocurrió algo mejor. Como la madre de estas niñas estaba de cumpleaños qué mejor que enviarle un ramo de flores. Además de su atención, eso podía lavar un poco su imagen.

Lo intentó por teléfono pero eso no dio resultado como sí ocurría en las películas. Así es que, muy ejecutivo, bajó, manejó hasta un kiosco, compró un hermoso bouquet de rosas, se aseguró del pronto envío y , a la media hora ya estaba de vuelta.

 

Ahora sí que podía leer el diario y eso hizo, constatando que la vida seguía igual, es decir, cada vez más mal. El terrorismo aumentaba día a día, el costo de la vida también, su club de fútbol había perdido de nuevo……..

Miró su reloj y decidió que en un rato más iría a un restaurant del barrio donde solía almorzar cuando no comía en el departamento. Era un lugar casi familiar y casi entretenido.

 

Otro timbrazo.

 

¿ Día sábado ? …..En la mañana nunca venía nadie.

Fue desganadamente hacia la puerta. Una sorpresa mayor todavía. Era nada menos que Ema de nuevo, ahora de tacos altos y vestida muy formalmente.

Otra versión de la mujer hermosa que era. Y ahora, por lo menos él estaba vestido en forma decente y limpio.

- Yo recién viene por dos motivos, dijo ella ….Primero pedirte que le sacaras el corcho a la botella e invitarte a almorzar con nosotras…Pero resulta que como se dieron las cosas, se me olvidó lo de la invitación…Perdona…En la casa casi me mataron.

- Por favor pasa y siéntate, se le ocurrió decir a Kevin, haciéndola pasar…Y desde luego, muchas gracias por la invitación.

- Te pido que por favor vayas, aunque sólo sea un rato, pidió ella.

- Gracias de nuevo…Pero yo entiendo que se trata de una reunión demasiado familiar…Quizás una tradición…Y yo no quisiera con mi presencia….

- No…Discursos no, sonrió Ema….Nos gustaría mucho que nos acompañaras….Claro…Siempre que no tengas otro compromiso.

- No…No lo tengo

- Entonces…Tú cierras tu departamento y me acompañas, dijo enérgicamente Ema …Prometí que yo te iba a convencer…No les puedo fallar.

 

( Con bastante suerte, CONTINUARÁ )

 

 

 

 

Comentarios

  1. Gemma

    18 abril, 2018

    Ánimo Klodo y mi voto para tu aventura. Un saludo.

    • Klodo

      23 abril, 2018

      Mil gracias Gemma…Yo necesitaba tu estímulo
      Tú eres muy noble.
      Mi saludos de amigo
      Sergio

  2. LOUE

    18 abril, 2018

    Espero con atención la continuación, tus relatos siempre tienen finales inesperados….Un abrazo !

    • Klodo

      23 abril, 2018

      Sin tu apoyo sería difícil intentar escribir, Louise.
      Muchas gracias.
      Un abrazo de amigo
      Sergio

  3. Esruza

    19 abril, 2018

    Te seguiré, buen texto.

    Saludos y mi voto

    • Klodo

      23 abril, 2018

      Mil gracias Estela
      Aún en tu momentos malos tienes un estímulo para mi.
      Doblemente valiosas tus palabras.
      Un gran abrazo
      Sergio

  4. MedGut

    19 abril, 2018

    Muy bueno. Voy a esperar la segunda parte.

    • Klodo

      23 abril, 2018

      Me faltabas tú, Margarita….
      Ahora si que voy a tirar para arriba.
      El texto forma parte de un cuento largo.
      Un gran abrazo cordial
      Sergio

  5. Mariel

    28 abril, 2018

    Buena narración. Espero tener suerte y leer la continuación.

  6. Klodo

    28 abril, 2018

    Gracias Mariel
    Me ha costado mucho atrapar lectores con este relato.
    Recién, con tu voto logré la portada. Gracias.
    En realidad, este texto forma parte de una novela corta o cuento
    largo. Por lo tanto, no creo oportuno publicar el resto acá.
    Sin embargo, te invito a leer ” Enigma “. El próximo lunes publicaré
    la segunda parte.
    Un saludo muy amistoso
    Sergio

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