Caían las hojas del viejo roble,
susurraba el viento entre ellas,
cantaba una bella canción,
una canción de primavera.
El tiempo no cesaba,
más bien, respiraba.
Miraba con anhelo los días pasados,
aquellos en los que fue más que un árbol.
Incesante era su mirada,
plástica sus ramas,
imborrable su sonrisa.
¿Qué te ha pasado pobre roble?
Una desgracia que nos llega a todos,
el fin de la esperanza,
el fin de mis días.





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido
aranzazu
Es precioso. De una sensibilidad extrema y bien plasmada. enhorabuena..