Críptico Salinas

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| 29 | 2 Comentarios

Un vacío infinito en el estómago. Un agujero en el corazón como un orificio abierto por una bala de plata, fría y cruel. Un círculo limpio y perfecto. La bala logró subir desde ahí, continuó por la garganta y de algún modo se alojó en el cerebro, para descansar allí como su lugar natural y eterno.

Un agujero en el corazón y una bala color mercurio en la cabeza. Y un camino brillante desde el pecho hasta el cerebro.

Como baba de caracol helada.

 

(Para P. S. por su indiferencia.)

Comentarios

  1. Mabel

    25 mayo, 2018

    ¡Excelente! Un abrazo Lilo y mi voto desde Andalucía

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