Un vacío infinito en el estómago. Un agujero en el corazón como un orificio abierto por una bala de plata, fría y cruel. Un círculo limpio y perfecto. La bala logró subir desde ahí, continuó por la garganta y de algún modo se alojó en el cerebro, para descansar allí como su lugar natural y eterno.
Un agujero en el corazón y una bala color mercurio en la cabeza. Y un camino brillante desde el pecho hasta el cerebro.
Como baba de caracol helada.
(Para P. S. por su indiferencia.)




Mabel
¡Excelente! Un abrazo Lilo y mi voto desde Andalucía
Tati
Brillante!!Un abrazo.