Me he juzgado por todo. Por ser más o menos según qué o quién, por creerme tanto, por creerme poco. Por tener mucho, por tener menos. Por ser de esta manera, por no ser de otra. Por pensar bien, mal, así o asá. Por lo que he hecho, hice o debería hacer. Por lo que dije, por lo que me faltó por decir. Por dar, no dar, demasiado o nada. Por haber querido, por no haber sabido querer. Por estar donde sí, por mantenerme donde no. Por haber renunciado, dejado atrás, entendido y avanzado sin mirar. Por no sentir, por apartarme, por no continuar. Por llorar, por perderme, por tener que parar. Por lo que escribo, porque nunca vale, porque siempre lo hago, porque pienso que para nada. Por quejarme, por no cambiarlo, por no saber más, leer más, crecer más. Por no dar lo mejor de mí, por no conocer a los demás, por esta necesidad de esconderme.
Erodora




Luis
Fabuloso, un abrazo Erodora, y mi voto!
LOUE
Muy bueno Erodora, la ventaja de cuestionarse constantemente es que el juicio de los otros no interfiere en tu camino. Un saludo !!
Mabel
Siempre nos creamos un cúmulo de cosas que estas se nos amontonan y ya no sabemos lo que es verdad o no. Un abrazo Erodora y mi voto desde Andalucía
Viajero en el Tiempo
Buen texto Erodora, mi voto y mi follow.
Saludos.
Gian
Excelente microrrelato. Me ha gustado. Saludos y mi voto.
JR
Excelente!
Tati
Nuestros peores críticos somos nosotros mismos. Muy bueno. Saludos.