“Estoy cayendo, y no hay nada para sostenerme, o por lo menos para reducir la velocidad; pero la caída ni siquiera es lo más importante, sino qué hay al fondo.
¿Cómo termina esta pesadilla?
¿Cuándo divisamos tierra?
¿Cuándo se encuntra la calma después de la tormenta?
Es como estar en un laberinto, y sabes que hay una salida pero no sabes como llegar a ella, y tomas la dirección equivocada una y otra vez. Pero ¿encontrar la salida es nuestra única meta en la vida? No. No puede serlo. No puede ser que hayamos nacido para nada más que: estudiar, trabajar y casarnos.
¿Por qué no hacer una fiesta dentro del laberinto?
¿Por qué no? ¿Cuándo llega la oportunidad de hacer algo importante? Supongo que nosotros hacemos nuestras propias oportunidades.
Siento que me hundo, y esa no es la peor parte, no. El caso es que ni siquiera estoy luchando por salir.
Estoy cambiando; lo siento, como una punzada…quizás de dolor, quizás de algo más; y me hace llorar. Lo único peor que llorar en silencio hasta quedarte dormido es no saber por qué estás llorando.
Tal vez, como dijo Benedetti, tal vez solo estoy llorando por algo por lo que no lloré en su debido momento, pero han habido tantas veces que he contenido el llanto que, de nuevo, ni siquiera sé por qué lloro.
No sé por qué duele; y eso simplemente duele más.
Pero si llorar no va a arreglar nada…¿por qué hacerlo?”
-unicornio




Mabel
¡Excelente! Un abrazo Alisson y mi voto desde Andalucía