Secretos viajeros

Escrito por
| 70 | 4 Comentarios

El paisaje se deslizaba tras el cristal de la ventana del tren con la misma rapidez que habían transcurrido estos tres últimos años. Había ido a la gran ciudad con muchas expectativas pero volvía sola y sin trabajo. Además, algo crecía dentro de mí y estaba asustada.

Sin poder concentrarme como mis compañeros de vagón, guardé el libro y me centré en mi destino: el funeral de mi abuela. Ella había sido una persona muy valiente y estoy segura de que me apoyaría si pudiera. El problema era mi madre. ¿Cómo decírselo?. Tenía aún todo el viaje para pensarlo… pero ya llegando, me dí cuenta de que seguía con la mente en blanco. Esperaría… Aún no se me notaba mucho.

El tren paró y ahí estaban mis padres, esperándome en el andén como si me hubiera marchado ayer. Les abracé con lágrimas en los ojos. Mi madre me miró dulcemente y con una dulce sonrisa me dijo: “bienvenidoS a casa”.

Bastantes años después descubrí que pocas cosas se pueden ocultar a una madre…

 

Comentarios

  1. Mabel

    28 mayo, 2018

    Muy buen relato. Un abrazo María y mi voto desde Andalucía

  2. JR

    29 mayo, 2018

    Muy lindo. Me gusta.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas