Cromática

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Alejandro Galicia Valdez   alex.gava93@gmail.com  5/06/2018  

Ilustración original para este cuento por Hannia Reyes IG:  @ouhoney

Cromática

Aunque conozco bien su nombre… Lo he dicho, escrito y pensado infinidad de veces; por esta vez te llamaré “Azul”.

Aún recuerdo aquella tarde, era un día común y corriente, el calor en la ciudad era insoportable (así como tu belleza), el aburrimiento azotaba mi día, la rutina estaba pegando duro en mi vida y mi celular sonó; “pero si es Azul” (pensé emocionado y contesté de inmediato). La llamada fue corta pero bastante buena; nos veríamos aquella tarde para ir a comer, a platicar o yo que sé, pero vernos a fin de cuentas, “Llegaré en unas cuantas horas a la ciudad, espérame” y colgó, dicen que lo bueno tarda en llegar, parecía una broma, pero ya había esperado bastantes lunas por ella, unas cuantas horas no harían alguna diferencia; intentaré adelantar el tiempo “haciendo cosas” , pensé , fui a la tienda y prepare algo de comer, hice el aseo en mi habitación, descargue algunas canciones. Vaya que el mago del tiempo existe pues al parecer le caigo un poco mal porqué tan sólo habrían pasado 2 horas de “unas cuantas” que necesitaba.

Estaba de cabeza a la orilla de mi cama viendo mi techo azul, cuándo “shape of you” (el tono de mi celular) comenzó a sonar… Era ella; había llegado, salí inmediatamente a su encuentro, habré tardado unos 9 minutos en llegar a dónde se encontraba, la vi cruzar un puente peatonal desde el otro lado de la avenida. Paso tras paso, mi corazón que ya estaba acostumbrado a extrañarla, se comenzaba a acelerar, con cada metro que se acercaba, yo presionaba mi mente para decir algo “inteligente”, después de todo hace un tiempo que no nos veíamos.

“Hola” (Fue aquello inteligente que salió de mi boca). Allí estaba “Azul”, con una mirada algo distante, con sus hermosos labios, con su endemoniadamente sexy piercing en su nariz, con su cabello azulado, como el de una princesa recién salida de algún cuento de hadas, con su porte de viajera y con su hermosa sonrisa única de ella, una sonrisa natural, relajada, elegante.

Nos subimos a mi motocicleta y sin perder más tiempo arrancamos, casi no pude decir nada durante todo el trayecto, pero ella parecía bastante cómoda con los lapsos largos de silencio, deben saber que yo… Estando con ella, quiero saberlo todo, hago preguntas, digo palabra tras palabra y más que charlar, pareciera que ella sólo me contesta, pero ¡hey! En cierta forma, siempre nos llevamos bien; después de todo un rompecabezas no se completa con piezas iguales.

De camino a “quién sabe dónde” pilotando sutilmente sin rumbo, decidí parar en un centro comercial cercano, cenamos algo para ponernos al día pues al parecer ella regresaba de algún extraño viaje y se encontraba planeando otro, mientras yo… Sencillamente me dedicaba a disfrutarla; no se deben malinterpretar mis palabras, sólo ya saben, intentaba mantenerle esa sonrisa que tanto admiro.

Era un jueves de luna llena, estaba brillante, grande y bastante amarilla. Contemplar la luna siempre ha sido uno de mis mayores pasatiempos, pero aquella noche apenas pude notarla, estaba yo bastante fascinado con “Azul” como para si quiera voltear verla.

Nos encontrábamos en mitad de alguno de esos silencios que tanto disfruta mi querida cuándo de repente me miró fijamente, tomó mi mano y dijo; “No quiero llegar a casa esta noche”, yo por otra parte; no quería que se apartará de mi lado, así que salimos del local y nos fuimos directo a mi casa. A partir de este instante mi mente estaba en blanco, por mi cabeza no pasaba trabajo, no había escuela, no existían problemas o alguna otra cosa… Solo éramos “Azul” y yo.

Cada que caminábamos juntos yo la miraba de reojo, rozaba su mano con la mía, preste atención a cada momento, a cada mueca, a cada gesto. Al llegar a casa, subimos a mi habitación, misma que dejo de ser 4 sencillas paredes para convertirse en un castillo y “Azul” era la reina mientras yo estaría dispuesto a cumplir todos sus deseos.

“Quiero llorar”, sugirió Azul con un tono tierno, pensé en alguna película que haya sido capaz de sacarme algunas lágrimas para después ponerla en mi computadora. La película avanzaba y yo estaba ahí con ella en mi habitación, a oscuras, intentando acercarme, rozarla, tocarla, tomarla fuertemente contra mí, pero no sabía cómo… Estaba ella recostada en la cama retorciéndose por el calor que hacía aquel día, yo la deseaba en cada quejido que hacía, en cada parpadeo, pero decidí aparentar que sólo estaba viendo aquella película, la noche iba comenzando mientras el video había terminado

– ¿Aún no tienes sueño?

Pregunté con miedo a un “sí”.

 -un poco (Contestó Azul)

Era un tanto notorio que esperaba algo de mí, lo cual me hacía preguntarme ¿si no es aquello que yo estoy pensando?, No estaba dispuesto a estropear su noche… Ya era todo un sueño tenerla en mi cama; como para que algo saliera mal, me recosté a su lado y me limite a acariciar su espalda la cuál era suave; mis manos y dedos resbalaban cual patines sobre una pista de hielo hasta llegar a sus caderas, comencé a hacer círculos en su cuerpo con las yemas de mis dedos, bajaba lentamente con mis uñas hasta llegar a sus piernas hermosas. Por otra parte, Azul lo parecía disfrutarlo bastante, fue ahí donde me armé de valor y un tanto impaciente la tomé con fuerza entre mis manos y al tener sus ojos justo frente a los míos … La besé.

Al besarnos yo no lo podía creer que era ella, Azul, mi Azul, recuerdo besarla con mucho deseo, pero sin perder todo ese cariño que aún le tengo. Interrumpió ella unos segundos para decirme “Antes que nada, los 2 estamos de acuerdo en que significa esto?”, a lo que yo respondí muy poéticamente un “sí”, mientras la miraba a los ojos con decisión… Seguí besándola un rato más, no tenía idea de lo mucho que podía disfrutar un beso hasta que la tuve entre mis labios, comencé a bajar mi lengua por su cuello y quedarme con ese sabor en mí memoria.

Aquella noche mis 5 sentidos estaban siento utilizados de la manera correcta, pues me di cuenta que todo este tiempo había estado viviendo con las manos vacías ya que ese día al compartir mi calor con el de Azul, entendí lo que era tener las manos llenas.

Mi sentido de la vista se encontraba fascinado con su figura desnuda, una figura elegante y ardiente; ella siempre con esa actitud de “aquí no pasa nada”, mi sentido del gusto estaba colmado con el sabor de sus besos, de su piel… Mi sentido del tacto explotó, mi cuerpo estaba hirviendo con su calor, mi sentido del oído estaba plagado con el sonido de sus delicados gemidos, y mi sentido del olfato totalmente saturado con el aroma de su cabello, de su sudor, de Azul. Aquella noche se había incendiado mi corazón por completo.

Amanecimos juntos, y ella se apresuró a arreglarse, pero sin hacer movimientos bruscos, comenzó a cepillarse el cabello y mientras lo hacía me comentó:

–          ¿Recuerdas aquel viaje que te comenté, del cual no planeo regresar? Pues esta misma noche salgo”

 Si bueno… no tenemos la historia de amor más maravillosa del mundo, pero, desde el momento en que la conocí me gustó; la invité al billar un par de ocasiones, al karaoke, a cenar, a salir… Con el tiempo había aprendido a quererla, era mía y no por ser de mí propiedad si no ya saben, era aquella llamada que siempre estuve esperando, ese mensaje al cuál siempre yo estaba pendiente, era mía… Pues yo no pretendía tenerla como trofeo ni nada por el estilo, al contrario, ella era un tesoro, el cuál no había que conquistar, sólo admirar, brillaba por su cuenta dónde fuera que estuviera, como un colibrí: Nadie quiere capturar un colorido y hermoso colibrí; simplemente cuando nos encontramos a uno lo contemplamos el tiempo que él desee estar cerca y luego aceptamos cuando se va.

Eso me pasaba con Azul, era mi tesoro que no se podía conquistar, el hermoso mar azul que puedes disfrutar, pero jamás será tuyo, aquella luna que siempre brilla, pero que nunca podrías comprar, así era mi Azul, era el espacio mismo.

Con mucha tristeza, comencé prepararme para salir al mismo tiempo que “Azul” y a manera de broma dije:

–          ¿Mi querida Azul, que harás cuando te haga falta y yo esté tan lejos de ti…?

–          No harás falta

Te voy a extrañar, pensé mientras ya no articulé más palabras. Estaba lista para irse, de mi lado de la historia, yo me encontraba algo confundido con tu huida, “no quiero que te vayas”, pensé , pero sólo dije:

–          Vamos

Ella no me pidió acompañarla al aeropuerto y yo jamás me ofrecí, pero permanecí a su lado todo el camino y pareciera que ambos estábamos bien con nuestras compañías, salimos de casa para toma un taxi, aún recuerdo como recargaste tu cabeza en mi hombro y yo asentí con cariño. En aquel asiento trasero nos encontrábamos Azul, yo y ese gran vacío que se estaba generando en mi pecho, ese que sabía que ella estaba a punto de irse.

Ella me contaba sus planes una vez estando allá, parecía entusiasmada, pero también su repentino viaje parecía algún escape

-Tú y yo… ¿Qué somos?  (Le pregunté mientras interrumpía su plan de vida… Paso un silencio; uno corto)

-lo mejor que dejo en la ciudad, contestó con esa hermosa calma que siempre la va a caracterizar

Una lagrima se me salió

–          entonces no lo dejes, contesté.

El silencio abordó aquel vehículo hasta que llegamos nuestro destino, al salir comentaste que tenías el vuelo 25, casi íbamos entrando, tomaste asiento en la primera banca vacía que vimos, mientras yo iba a comprar una bebida para compartir, me acerque a ti con una naranjada y justo cuándo te iba a decir inútilmente “no te vayas”, vocearon tu vuelo, tomaste mi mano y comenzaste a caminar apresuradamente, ¿Qué prisa por irse, tan malo es aquí? , pensaba mientras seguía la estela del aroma de su cabello. Llegamos a dónde debíamos llegar, nos vimos de frente, y me dijiste:

–          Si no querías que me fuera, me lo hubieras dicho antes, tal vez me hubiera quedado

¿Pero qué carajos estaba pasando por su cabeza todo este tiempo? (es bastante obvio que la quiero)

–          No te vayas

Apenas pude articular esas 3 palabras, estaba pasando, se iba… Yo ya no podía hacer nada para detenerla, claro que con el tiempo podría preguntar su dirección e ir a buscarla en un tonto arrebato, pero una parte de mí, sabía que: si ella subía a ese avión, la perdería para siempre.

–          Tal vez debiste llamar más

Fue lo último que mencionó mientras el motor de las escaleras eléctricas alejaba lentamente sus manos de las mías, en unos pocos segundos dejamos de tocarnos, se dio la vuelta y yo te seguí con la mirada hasta que te perdí entre los muros del aeropuerto, yo… necesitaba algo de tiempo para asimilar lo que estaba pasando, yo no podría estar con nadie más, no después de ti, “un huracán”, había pasado por mi corazón, me movió todo mi mundo, toda mi cabeza, todo mi cuerpo, habías dejado una enorme cicatriz en mi alma, te habías ido y dejaste tu esencia por todos lados.

Aquella noche me encontraba yo recostado en mi cama, pensé en ti y lo que me dijiste en esa misma cama;

 “¿Antes que nada, los 2 estamos de acuerdo en que significa esto?”

Me incorporé bruscamente para quedar sentado y llorando de enojo dije en voz alta mientras  aventaba mi almohada; “No estamos de acuerdo en ¡nada! Pues yo te quiero aquí conmigo…

Comentarios

  1. Estefania

    5 junio, 2018

    He deseado a lo largo del relato que le dijera lo que sentía!!! No es justo!! Incluso yo me he enamorado de «Azul»….hazla regresar jeje!!!!
    Mi voto y seguimos leyéndonos!

  2. Alej

    5 junio, 2018

    @Estefania , habrá segunda parte ! Prometido , un saludo , y me alegra mucho que te haya gustado !

  3. Adrián Vx

    5 junio, 2018

    Fabuloso!!! Es como si Walt Disney y el Marqués de Sade tuvieran un hijo escritor!

  4. Alej

    5 junio, 2018

    @Adrián Vx. Es de lo más hermoso que me han dicho! Gracias por leer prit , espero te haya gustado.

  5. Klodo

    5 junio, 2018

    Muy buen relato, Alej.
    Cultivas una prosa muy entretenida y sabes jugar con
    la intriga.
    Mi saludo desde Chile y mi voto
    Sergio

  6. Ricardo

    6 junio, 2018

    Excelente relato lleno de apasionada intriga y suspenso, te felicito.

  7. Isaac G

    6 junio, 2018

    Felicidades amigo, cada cuento nuevo supera con creces al anterior!!!

  8. Griselda Piña

    8 junio, 2018

    Felicidades primo está padrísimo muchas felicidades tqm 😘

  9. Griselda Piña

    8 junio, 2018

    Esta padrisimo ale mcuhas felicidades tqm

  10. María Ghidoni

    8 junio, 2018

    Bravo, me encantó.
    Escribe SIEMPRE y siguenos cautivando.

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