Las puertas que temo abrir

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Se supone que solo es un planeta, sin embargo, tiene dentro billones de universos. Son infinitas habitaciones conectadas por puertas diversas, y que cambian drásticamente su decoración, dependiendo de cuál uses para entrar. Parque Bíblico «es» un lugar, pero Parque Bíblico también «fue» un lugar, si decidimos usar como puerta el implacable paso del tiempo.

Yo soy hoy, alguien que sueña conocer nuevamente un lugar que cree extrañar porque piensa que alguna vez ha ido; hay fotografías que lo prueban, testigos que pueden dar crédito. Las fotos me muestran ahí, al borde del río, señalando al cielo. Un pibe flaco, soñador, que tiene todo por delante, que creé que se comerá el mundo. Pero miro un espejo, y me devuelve un hombre gordo y cansado (tal vez porque se comió lo equivalente a un mundo), que teme mirar al cielo, que siente que todas las oportunidades quedaron atrás, que es tarde para todo, que se fue el tren sin que subiera. ¿Y si le pasó lo mismo a aquel lugar que añoro? ¿Si se dejó estar y perdió sus aguas cristalinas? ¿Si ya no logro ver mis pies al entrar al río?

Imposible no temer perder la luz de esos recuerdos que heredé de aquel joven que dicen que fui. ¡Pero parece tan vivo ese lugar y es tan amado ese recuerdo, que se vuelve paraíso! Arriesgarme a perder ciertos tesoros por reencuentros imposibles es algo muy difícil para esta versión de mí que llevo a cuestas. Tal vez por eso sigo sin calmar mi sed con sus paisajes… y ha de ser por eso también, que existen habitaciones que amo, con puertas que temo abrir, por la posibilidad de encontrarlas en decadencia; lugares a los que me da fobia volver, por no hallarlos sin el brillo que conservan en mi mente: como a Río Negro, a sus cristalinas aguas heladas, a sus ciudades del valle y a mí.

Comentarios

  1. Luis

    25 junio, 2018

    Muy bueno y certero, un saludo y mi voto, Leonel!

  2. Estefania

    25 junio, 2018

    Y que todo siga como recordamos, como si lo viviéramos por primera vez, aliviándonos…y como dices, superando la fobia de luego no encontrarlos (o no verlos igual)
    Mi voto y mi saludo!

  3. Lilo

    25 junio, 2018

    He sentido esa añoranza.
    Buena para escribir.

    Ya se sabe que uno no puede bañarse dos veces en el mismo río…

  4. Mabel

    25 junio, 2018

    ¡Excelente! Un abrazo Leonel y mi voto desde Andalucía

  5. LOUE

    25 junio, 2018

    Me ha encantado Leonel ! Un abrazo!

  6. Leonel Insfrán

    28 junio, 2018

    Muchas gracias @Estefania ! El recuerdo de aquellos días es tan hermoso, que creo que nunca superaré el miedo como para volver…

  7. Mariel

    2 julio, 2018

    Muy buen texto. Me siento plenamente identificada con el personaje. Saludos y mi voto

  8. Tati

    4 julio, 2018

    Tu texto me ha traído una frase de una película de Adolfo Aristarain: Uno nunca debe volver a los lugares donde fue feliz. Me ha encantado tu forma de expresarlo. Saludos.

  9. Leonel Insfrán

    4 julio, 2018

    Muchas gracias Tati ! Es un gran consejo, pero es inevitable extrañar como si realmente se pudiera volver. Tal vez lo que extrañamos, no sean las personas, los paisajes… sino los momentos que han dejado de existir. Un abrazo!

  10. Lady Hawk

    11 julio, 2018

    Algunas de esas puertas, preferiría que nunca hubieran existido, pero se que todas son necesarias, saludos, Leonel, muy bueno!

  11. Leonel Insfrán

    11 julio, 2018

    Muchas gracias Lady Hawk !!! También existen esas otras puertas, que permanecen abiertas contra nuestra voluntad, puertas a lugares a los que no quisiéramos volver jamás. Un abrazo!

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