Sin piedad

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Con los ojos clavados en el infierno, en ese agujero que recorre todo lo que me rodea, que se absorbe, se contrae, me relaja y me vuelve a atrapar. Me encuentro en la dimensión de la desidia, cubierta por el escudo de la indiferencia, con la cara amorotonada contra la ventana. Los flashes aparecen, una camiseta cuelga de mi cuerpo y sin ánimo de aparecer, la sonrisa se esfuma. El objetivo de la cámara me embelesa. Por ahí debo escapar. Por ahí tengo el camino para correr sin dar vueltas sobre mí misma. Entonces, aparezco en miles de pantallas, frente a ojos atentos a mi propia destrucción. Con sonrisas complacidas, con leves erecciones por si la tristeza o la desazón les susurra palabras al oído. Directamente. En vena. Sin pena ni gloria. ¡Déjame en paz!

Sin embargo, me persigue. No importa que huela a muerto. Que se caigan mis pestañas por el desfiladero ni que se me amontone la sangre en las entrañas. Todo lo que toco se convierte en oro, mi imagen es más de lo que mi cuerpo vale, mis pensamientos son péndulos que se desvían de la trayectoria.

¿Quién soy? Quizá la cáscara que desechaste. La basura que se derrama calle abajo. El olor que desprende tus decisiones. Soy la libertad de poder autodestruirme frente a ti. Ni eso. Soy la sensación de nuevo, gastado, decorado, vencido. Soy lo que quieras ser. El hueco entre las falanges. La necesidad de no ser. La capacidad de engancharme a tus emociones y revolcarlas por todos los rincones de tus pesadillas. Soy lo que no soy y lo que quiera. Soy, como la serpiente, reptante, mutante, acechante. Pero ya no estoy. Floto en el aire viciado. Escalo por la pared y te atrapo. Soy la araña que teje su red en tu cerebro, te contamino hasta que, cuando pretendas huir, tus huesos estén demasiado gastados para levantarte del suelo.

Me observas. Lo ignoro. Reflejo tus propias carencias. Me contraigo. Te posas como un susurro en mi vientre. Te maldigo en silencio. Te humillas de día. Comemos de noche. Rezamos ante el cabecero de la sinrazón. Y, a veces, se nos aparece el altísimo para enviarnos directos al averno.

Comentarios

  1. Luis

    18 julio, 2018

    Triste y macabra sucesión onírica que incapacita a los protagonistas del texto: por lo demás, muy bueno, como es habitual en ti. Un saludo y mi voto, Nana!

  2. Mabel

    18 julio, 2018

    ¡Impresionante! Un abrazo Nana y mi voto desde Andalucía

  3. Vladodivac

    19 julio, 2018

    @basin-of-attraction Eres la necesidad de no ser y sin embargo eres, no importa que el olor sea el de la desidia o sinrazón, o que el mismo Dios castigue tus pecados.

    Me gusta. Un abrazo Nana.
    Semper Fidelis.
    Joaquin.

  4. Manger

    19 julio, 2018

    No es fácil describir los sueños, y menos los que nos llevan a plantearnos nuestra propia existencia y sus vanidades. Un relato con mucho talento. Un fuerte abrazo, amiga escritora.

  5. Klodo

    19 julio, 2018

    Hola Nana
    Muy interesante y valioso tu texto literario
    Cultivas un estilo que envuelve. Bueno
    Mi saludo y mi voto
    Sergio

  6. Nana

    19 julio, 2018

    Querido @temor, en realidad no se trata de un sueño, quizá mi manera de describir el micro haya sido desacertada…la modelo existe, un poco peculiar, extraña, daniña y autodestructiva. Eso sí, vende muy bien y tiene muchos seguidores en sus redes sociales. Parece que ver la decadencia de una persona también vende. A veces no entiendo nada. Un fuerte abrazo y gracias por tu comentario 😉

  7. Nana

    19 julio, 2018

    Muchísimas gracias, querido @joaquin-pintanel, gracias por ese comentario tan hermoso. Unas veces somos menos de lo que somos y otras, pues aparentamos, si casi no se percibe la diferencia… Un fuerte abrazo 😉

  8. Nana

    19 julio, 2018

    Querido @manger81949, gracias por tus palabras, aunque lo del talento sabes que es discutible. Un fuerte abrazo y espero leerte pronto de nuevo 😉

  9. B€RTA

    19 julio, 2018

    Fantástico texto, Nana. Como siempre dejas tu huella inconfundible. Mi voto

  10. LOUE

    19 julio, 2018

    Expléndido texto Nana, escribes muy bien. Un Abrazo !

  11. Nana

    20 julio, 2018

    Querida @mari-freire, muchísimas gracias por tus palabras! Me voy corriendo a leer lo que acabas de publicar. Un saludo 😉

  12. JR

    21 julio, 2018

    Me enredaste en tus letras y no me puedo escapar. Te sigo. Mi voto por tu excelente talento.

  13. Tati

    23 julio, 2018

    Doloroso. Es la primera palabra que me ha asaltado y después se ha repetido con insistencia. Saludos.

  14. Nana

    23 julio, 2018

    Creo que esa podría ser un buen resumen de la sensación que quería plasmar con todo el micro, querida @rosajurado. Un saludo.

  15. Nana

    20 septiembre, 2018

    Muchas gracias por tu comentario, querido @carloscalleja, me alegro que te haya gustado el texto. Un saludo 😉

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