Si de silencios se ha de llenar la luna,
que de mar se ahoguen lo sueños.
Porque no hay fuerza en el delirio,
solo conocimiento del loco pensamiento.
Pienso y me escucho, ruego, luego no duermo.
Agitada, repliega un poco la agonía,
los dolores que, al paso, pasan
en pies cubiertos de noche, estrellas emanan.
Tiempo, dame aliento un momento.
No encarceles, en mi futuro el presente eterno.
De blancos gritos, pausas funestas,
la inspiración muerta se queda, quieta.
Y el deseo pronto le sigue presuroso, allá,
lejos del mundo sin glorioso retorno.
Camino, sin quererme y queriendo me pierdo.
A los días rotos beso, anhelante,
con caricias mieles de cielo e infierno calcinante.
Palpitar en aleteos al aire, transformados,
intentos inconscientes del consciente esperanzado.
Desvelos, develan y en mi gobernando se quedan.




Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Natalia y mi voto desde Andalucía
JoelFortunato
Saludos cordiales. Un gusto es apreciar su noble arte. Gracias por compartir esta bonita poesía. Reciba usted mi amistad y respeto.
Curro Blanco
Anhelo, esa palabra también me persigue…
Triste pero muy bello poema
Natalia Ikchel Rodríguez
Muchas gracias a todos los que me comentan. Les aseguro que me dan una alegría que atesoro. gracias