Al regresar una mañana
el sonido de un grillo se interpuso
y pensé en tu rostro
apoyado sobre el sillón indigo
Era tempestad el viento que mecía las cortinas
Tu sombra alargada flotaba en una esquina del cuarto
lucía como una flor amarilla gigante difusa
con un tallo azul
Los grillos suelen saber cosas a distancia
Escuché tu chirrido
cuando por fin volvía con los ojos inmóviles
Algún reflejo se esconde bajo las horas coaguladas
Sentí un escalofrío
Tal vez fuiste una flor del delirio
o quizá simplemente…
El día
se dispuso extraño
pero seguí caminando sobre el fondo
y como si no hubiera oído
me eché a reír.




Escribir un comentario