El abrigo no ayuda

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Por entonces vivía en la segunda planta de un pub llamado Zanzi-Bar, gracias a lo cual supe que, al parecer, existe una isla llamada Zanzíbar.

Se accedía a las estancias subiendo una escalera junto a los servicios, sin ningún letrero o indicación. Había cuatro dormitorios, dos baños y ninguna cocina. En Reino Unido era relativamente normal que los empleados de los pubs viviesen en la parte de arriba, pero ellos habían aprovechado para tener también una especie de hostel barato.

El único mobiliario de cada habitación constistía en dos literas; por suerte, en la mía sólo vivíamos tres personas, así que podíamos usar la cuarta cama para poner encima nuestras escasas pertenencias.

El Zanzi-bar estaba a pocos metros de la mítica discoteca Ministry of Sound, por lo que servía como última parada para tomar algunas pintas o comprar éxtasis. La música del bar/hostel, para nuestra desgracia, era también un constante y rotundo tecno-hardcore.

Esa fue una de las razones que me animaron a levantarme temprano el sábado para buscar piso. Normalmente, las buenas ofertas eran ocupadas en cuestión de horas, y se decía que había que comprar el periódico a las seis de la mañana y llamar a partir de las siete. Pero llamar a esas horas me parecía una putada, sobre todo para mí mismo, así que nos di a todos tres horas más y a las diez ya estaba listo para ver un aparente chollo en Stratford.

El barrio me dio buena impresión desde el principio: La salida del metro estaba en una plaza donde unos viejitos seguían el ensayo de un grupo rapero, y todo parecía bastante destartalado. No tenía plano ni sabía dónde quedaba la calle, así que le pregunté a una joven de aspecto musulmán que llevaba unas bolsas de supermercado.

– La verdad es que está bastante lejos…pero yo vivo allí, voy a llamar a mi marido para que venga a buscarnos.

– No se moleste, por favor…

– Nah – me hizo una negación con la mano- , iba a llamarle de todas formas, ¡has tenido suerte! -Sonrió-

-Oh, gracias.

A los cinco minutos llegó un viejo Dodge al que le hacía falta un escape nuevo. Bajó un tipo fibroso, quizá etíope, con una cazadora beige sin nada debajo, salvo unos cuantos collares dorados, abierta hasta la cintura.

-No quisiera importunar a tu marido.

-No te preocupes, hombre, que te llevamos.

Al principio su mirada me dejó helado, y eso que llevaba gafas de sol, pero tras escrutarme, puso la compra en el maletero y me hizo un gesto para subir detrás.

Junto a él iba un amigo delgado y con trenzas en la barba. Al principio no se volvieron para mirarme pero, tras algunas manzanas, comenzaron a hablar:

-Bueno, ¿de dónde eres, tío?

-De España.

-Ah, eso está bien hombre, vas a alquilar una habitación, ¿no?

-Sí, al menos voy a verla.

-Ya. ¿Y te piden mucha fianza?

-Sí, pero tengo que negociar, porque no tengo dinero.

-Bueno, por el camino tenemos que hacer una parada, pero solo de cinco minutos, ¿vale?

-Sí, claro.

Nos adentramos por calles más solitarias y se detuvieron junto a una casa con un montón de chiquillos jugando en la puerta. Entraron y salieron al cabo de un minuto con una tele grandísima que pasó a viajar detrás, entre la mujer y yo.

Luego avanzamos hacia un descampado y allí nos detuvimos. Palpé mis doscientas libras de depósito y pensé: “Hasta aquí llegué. Espero que se conformen con esto”.

-Esa es la calle –señaló el amigo- ¿Cuál es el número?

-No te preocupes, puedo ir andando.

-No es molestia, joder.

-Bueno, es el dos.

Me llevaron hasta la misma puerta.

-Muchas gracias chicos, de verdad.

-Nada hombre, buena suerte. Mira, nosotros vivimos en el ventisiete, a lo mejor nos hacemos vecinos, ¿no?, pásate a tomar un té un día.

-Lo mismo digo, si pillo la habitación, aquí tendréis vuestra casa. –Les dije, cuando nos dábamos la mano-

Me abrió una pelirroja guapa con mallas, muchos piercing, y una camiseta de Motley Crue. Me presentó a su novio, más bajito pero con más mala leche, eran italianos y rockeros, los Pixies sonaban en el salón y había guitarras, amplificadores, cables y mucho desorden.

-Bueno, este sería tu cuarto, el chico que lo acupaba todavía tiene que recoger algunos bultos.

-No importa, no me estorban.

La habitación era inmensa, y más barata que mi litera. Tenía mucha luz, al igual que el resto de la casa, y esta vez era yo el primero en verla, había batido a todos los mamones.

-La verdad es que todo me parece bastante bien, he visto otros sitios y bueno, no eran…

-Eran una mierda –zanjó el chico-

-Bueno, más o menos. La verdad es que he traído el dinero de la fianza por si acaso, así que si todos estamos de acuerdo…

-Hmmm, bueno, verás, no nos parece justo dársela al primero que llegue. Tú tendrás preferencia y eso, pero esperamos a algunos más.

-Ya, claro, en realidad es lo correcto, así es.

Entonces fui consciente de que iba a comenzar una entrevista de selección. Menos mal que había intentado arreglarme un poco para la visita. Vestía mi única ropa presentable, que era mi uniforme de camarero con camisa blanca y chaleco –siempre podía decir que iba de camino al trabajo- y un abrigo que encontré en el tren, bastante deshilachado y con un desgarrón en el sobaco izquierdo. Creo que no era el estilo que buscaban. Y en la entrevista no encontré nada particularmente deslumbrante que contarles, solo un superviviente más con un abrigo roto y un trabajo de mierda.

Quedamos en que me llamarían, pero era obviamente una cortesía de despedida. Una hora de metro hasta Elephant and Castle, y a la salida hacía un sol inusual. Eran ya las doce y media. Compré un pack de seis cervezas y caminé hacia el Zanzi Bar.

Mis compañeros de literas, Pete, el australiano, y Cedric, el francés, estaban vistiéndose. Vieron las cervezas, se rieron y me aplaudieron. Comencé a repartirlas.

– ¡Viva España! –dijo Pete, en castellano-

– Óscar, amigou, you are the best –sentenció Cedric, poniéndome una mano en el hombro-

Tendríamos que llevarnos bien unas semanas más.

Comentarios

  1. alca

    23 noviembre, 2018

    Interesante y entretenido.Suena muy verdadero, a experiencia real. Mi voto y un saludo cordial.

  2. Mabel

    23 noviembre, 2018

    Muy buen Cuento. Un abrazo Cesar y mi voto desde Andalucía

  3. Naufragoenlaluna

    24 noviembre, 2018

    Me hacen gracia este tipo de historias, me gustó. Míralo por el lado bueno, que te reciban al grito de viva España y te digan Amigou you are the best no suena mal del todo no?
    Por un momento leyendo la historia pensé que el tele que recogieron la acaban de robar, eso hubiera sido buenísimo jijijij Un saludo.

  4. The geezer

    25 noviembre, 2018

    Muchas gracias Alca, por tu lectura y comentario, efectivamente este es casi todo real. Un saludo. César

  5. The geezer

    25 noviembre, 2018

    Muchas gracias de nuevo, Naufrago! Tienes razón, yo no lo quise hacer triste, más bien «costumbrista» Ah y yo también creo que la tele era robada jaja Saludos
    César

  6. The geezer

    30 noviembre, 2018

    Muchas gracias Viajero!! Nos seguimos leyendo por aquí. Un abrazo

  7. The geezer

    11 diciembre, 2018

    ¡Muchas gracias Patricia! Un honor que te haya gustado. Un abrazo grande.

  8. Esruza

    11 diciembre, 2018

    ¡Muy bueno!

    Felicitaciones y mi voto

    Estela

  9. The geezer

    11 diciembre, 2018

    Muchas gracias Estela, por tu tiempo y tu amable comentario. Un abrazo
    César

  10. gonzalez

    12 diciembre, 2018

    Me gustó mucho, Cesar. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  11. The geezer

    12 diciembre, 2018

    ¡Muchas gracias González! Me alegro mucho de que te gustase. Nos seguimos leyendo por acá. Un abrazo grande

  12. Arena

    5 enero, 2019

    Cuando te leo, siento como si un amigo de toda la vida estuviera contándome anécdotas de la vida de «allí» mientras nos echamos un café. Eres directo, claro y emocionas por la realidad de tus vivencias. Gracias por compartir conmigo tus historias…. Mi voto y un abrazo!!!

  13. The geezer

    6 enero, 2019

    La verdad es que sentía que la historia podía ser aburrida ya que no ocurre gran cosa en ella, salvo alguna anécdota -simpática, espero- Pero si sirve para tener esta «charla» contigo y que te hayas echado un buen rato, ¡¡ha sido un éxito rotundol! Muchas gracias y un gran abrazo!!
    César

  14. The geezer

    9 enero, 2019

    Un gran honor que te haya gustado, muchas gracias Francesca,¡ un abrazo!
    César

  15. Calle

    5 marzo, 2019

    Me gustó la forma tan clara que tienes de narrar, nada de palabras ampulosas ni florituras innecesarias. MI voto, un abrazo.

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