Mi tía Chiche

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La historia que paso a relatar me ocurrió cuando tenía 14 años. Comenzaba a descubrir mi sexualidad y a darme cuenta de mis cambios hormonales. Una de las primeras cosas que descubrí que me gustaban era la fortaleza femenina. Cuando veía alguna revista o alguna serie de T.V. quedaba enganchado con las mujeres fuertes. “Los Angeles de Charlie”, “La Mujer Maravilla” o “La Mujer Biónica” eran mis modelos femeninos. Con esas tribulaciones en mente transcurría mi adolescencia hasta aquella tarde.

Llegó de visita Chiche, una prima de mi padre. Venía seguido a casa. Era una solterona empedernida que gustaba provocar a los hombres. Muy desinhibida. Mis padres estaban en el jardín con mis hermanos. Yo estaba solo en la sala viendo un programa deportivo donde pasaban un torneo de judo. Entró me saludo y como siempre quiso darme una cachetada. Le retuve la mano. Forcejeamos. La di vuelta y la atrapé en una doble Nelson perfecta. No se lo esperaba y me dijo:

-Pará soltame. ¿Parece que te gusta jugar a la lucha..eh?

-Ah viste que conmigo no podes.

-¿No? Te espero en casa el martes después de la escuela. Parece que necesitas una lección.

Su respuesta me sorprendió. Salió de la sala con una risa burlona y me dejo lleno de dudas y de placer.

Llegó el martes y avisé en casa que visitaría a Chiche después del colegio ya que vivía a 2 cuadras de la escuela. Esperaba ansiosamente que terminara la clase. Por fin sonó el timbre de las cinco. Salí rumbo a su casa casi corriendo. Llamé a la puerta y abrió ella. Vestida con una malla enteriza negra de baile. Tendría unos 40 años y estaba en buena forma. Siempre había practicado baile y sus piernas eran fuertes.

-Pasá- Me dio un beso

Me invito una merienda hasta que fue al punto

-¿Parece que te crees mas fuerte que yo?

-Te lo demostré no- respondí

-En tu casa no podíamos continuar, pero ahora tenemos todo el tiempo del mundo. Ponete estos shorts y vení.

Obedecí. Me llevó a la biblioteca. Había una gran alfombra al piso y los muebles contra la pared. Nos miramos. Sonrió. Nuestros cuerpos eran parejos. 1.63 m ella 1.65 yo.

Alrededor de 55 kg cada uno.

-Ahora si. Te espero nene- desafió

Y la ataqué con toda la ansiedad de esas 72 hora esperando. Busque un candado a la cabeza. Pensé que no fallaría, pero me equivoqué. Se agachó escapando a la llave me tomó una pierna y me tiró al piso. Mientras enganchaba mi brazo entre sus piernas y colocaba sus pies sobre mi cara. Busqué todas las formas posibles para escapar. Solo alcancé a zafar el brazo. Fue mi perdición. Sus piernas buscaron mi cabeza y su llave fue letal. La fuerza de sus muslos trabajados tantos años con la danza hizo el resto.

-Te rendís bebe- dijo sonriendo

Quise resistir pero no podía mas

-Siiiiiii

-¿Quién es la campeona?

-Chiche

-Bueno ahora te voy a dejar una enseñanza. Nunca subestimes a alguien. Nadie lo sabe pero hace 3 años que practico judo. Era imposible que pudieras derrotarme. Pero adoro luchar con hombres. Me pone hot. Ahora besame los pies y andate

Me fui muy excitado de su casa. Me había dado una lección de vida.

Comentarios

  1. Mabel

    5 noviembre, 2018

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido

  2. Arena

    28 diciembre, 2018

    Una historia muy potente. Me gusta como escribes. Mi voto y un saludo….

  3. gonzalez

    29 diciembre, 2018

    Me gustó mucho, Lucheduar. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  4. Antonio

    14 enero, 2019

    Un relato muy real y bien escrito. Estoy seguro de que esas luchas ocurren con más frecuencia de lo que la gente se imagina. Mi voto y un saludo.

  5. Hernán Erazo

    19 abril, 2019

    Tu tía sigue viva ?

  6. mca

    3 agosto, 2019

    luis enviame una solicitud a facebook

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