La chica suicida

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«Siempre se muerde los dedos.

Suspira mucho.

Las resacas de su corazón las tiene abiertas y 

sangran.

Se desvela recitando poemas de desamor y de rupturas.

Tararea siempre la misma canción y lo hace llorando de dolor.

Se le desborda por los labios.

El sufrimiento, me refiero.

Trae colgada en los cabellos:

resentimiento,

ruptura y 

desamor.

Cada que recuerda cuando se enamoro por primera vez,

llora sangre y las lagrimas le queman en su rostro.

El dolor se le encaja por todo el cuerpo.

No duerme de tanto que llora.

No come por falta de amor.

La tristeza se le desborda por su rostro.

Intenta alegrarse y no puede.

Es mas fuerte la nostalgia  que tiene en su cuerpo.

Pasa muchos insomnios de no poder querer a alguien.

Siempre se la pasa encerrada en su cuarto.

Desgarra y destroza los poemas que hablan de romance.

Construye paredes de tristeza.

Desbarata muros de felicidad.

Se desangra armando textos de desamor.

La uñas se le parten de tanta fragilidad que tiene.

Siempre intenta ponerse de pie y no puede, es mas fuerte el dolor que tiene

encajado en los huesos.

Sus caderas le truenan de tanta fragilidad que tienen.

Sus ojos están llenos de ojeras de tanto que se desvela.

La espalda le cruje de tantas rupturas que tiene.

Los labios los tiene aterciopelados de tanto que se los frota.

La piel se le reseco por tantas cicatrices que tiene.

De no comer, los muslos se le debilitaron.

Su rostro lo tiene demacrado y pálido.

Cuando grita de desesperación, hace que los planetas estallen.

Cada que recita poemas de desamor y de rupturas, los ríos y las 

lagunas de todo el mundo los hace desbordar por completo.

Cuando ella llora sangre:

El planeta también llora sangre.

Quiere dejarse llevar por el rencor que tiene guardada en su alma

y en sus entrañas.

Aveces visualiza como le gustaría que fuera su hombre ideal.

Desearía con todas las fuerzas de su corazón, aunque su corazón tenga 

resacas abiertas y estén sangrando, que ese hombre ideal le arranque rosas 

rosas de su jardín marchito.

Su cerebro lo tiene seco y marchito de tantas drogas que consume y se

inyecta.

Ya nada le importa en la vida.

Solo quiere morirse sin ser amada por el hombre ideal que aveces

visualizaba.

Así que para que su vida no sea así y nunca desee morirse:

Yo la ayudare a seguir adelante y a que aprenda a sonreírle a la vida.

Yo haré lo que sea necesario para que ella se rehabilite por completo.

Y por último haré que ya no sea la chica suicida y que sea la chica alegre y 

rehabilitada».

– Té y Letras

Comentarios

  1. Luis

    31 diciembre, 2018

    Bello final para un texto sublime, y perdona por la palabra, un abrazo y mi voto, feliz año-.

  2. The geezer

    5 enero, 2019

    Me ha gustado mucho como has descrito esas «resacas del corazón» como tú dices, pero sobre todo ese final rebelde, ¡bravo! Un saludo
    César

  3. Mabel

    8 enero, 2019

    Muy buen poema. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

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