¿Qué tan…?

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¿Qué tan roto puede estar un hombre? ¿Cómo puede seguir rompiéndose entre sus propios pedazos rotos? como sino bastase con los tajantes filos, de los ya pedazos rotos, que desgarran la piel, y que se entierran más y más profundo en las partes que aún no se han roto. Comienza por el pecho, y así perdura un tiempo pero después me rompo… se rompe por completo, se rompe tanto que termina haciéndose añicos, polvo. Polvo que parece que ni el mismísimo viento quiera elevar, pero no es que no quiera, es que ni el propio viento puede entender esa fécula, ese serrín.

¿Qué tan perdido puede estar un hombre? Tanto que acaba perdiendo la dignidad, su valor, su orgullo y morar… su forma de ser, con tal de que alguien lo arme de nuevo, aunque sea por un maldito instante, por un segundo o minutos y si es posible horas, lo máximo, días y si se puede incluir, entonces semanas, es difícil que dure armado un mes por eso se conforma hasta con un instante. Y es el miedo que le acompaña, que le dice que siempre habrá algo peor, que una vez allí dentro no puede salir, solo romperte más. ¡Si! ese miedo que siento, te deja saber que ese alguien que te arma nunca podrá armarte como eras antes o por completo pero si te puede y te dejara más roto de como ya me había encontrado… como ya lo había encontrado.

¿Que tan solo…? La soledad le consume, me consume, a la mierda, se trata de mí, y no es que me atrapa, es que yo vivo en ella, y es extraño porque a veces veo a personas en mi alrededor y aun la soledad está ahí, la puedo respirar, puedo sentir como se desliza por mis mejillas como justo ahora, como me arropa haciendo que yo me encoja. Al menos tengo mi propia conciencia que me habla a cada momento, espero que no se materialice a través de mis ojos porque de lo contrario terminaría hablando solo, cosa que ya lo vengo haciendo desde pequeño.

Que tan diferente…? Tan diferente que te sientes aislado, y comprendes que eres el extraño, el intruso, porque no importa que tan bueno eres entendiendo a los demás, ellos nunca te entenderán a ti, solo ella te entiende, y ella ya prefirió entender a otro, por eso te conformas con que cualquiera te arme, con un beso, un abrazo o hasta con una simple mirada… Diferente, si soy el malo, no porque lo demuestre sino porque… tal vez en realidad no pertenezca aquí, y si lo fuera pues solo sería en un mismo lugar, al lado de ella.

Comentarios

  1. Mabel

    28 enero, 2019

    Muy buen texto. Un abrazo Joan y mi voto desde Andalucía

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