Quemaduras

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– Ten cuidado, niña -dijo la abuela-, si continuas jugando con fuego podrías quemarte.

Sally tenía tan sólo 9 años, pero ya lidiaba con pensamientos profundos. En aquella tarde lluviosa de febrero en la que se había quedado en casa, delante de la chimenea, decidió reflexionar sobre lo que su abuela acababa de decirle.

“¿Cuál es el problema de quemarse? De verdad el ser humano, tan grande, tan evolucionado, tan majestuoso como se piensa, ¿puede tener miedo a una simple quemadura? ¿De verdad duelen tanto las heridas? Yo nunca me dejaré asustar por una simple cicatriz”

Lo que Sally aún no comprendía era la magnitud del significado metafórico de aquella oración. Aún era demasiado pequeña para entender lo mucho que queman algunas despedidas. Lo mucho que nos arriesgamos al jugar con algo que sabemos que nos va a dañar. Los silencios, los buzones vacíos, el frío en el corazón. Las expectativas rotas en mil pedazos. Un caramelo, un castigo. Las llamadas que nunca llegaron. Los brazos que desesperadamente pides que te rodeen pero que sabes que jamás lo harán. Necesitar y no encontrar. No ser capaz de crear la chispa adecuada. No sentirte correspondido. No sentir absolutamente nada.

-Ay, pequeña Sally -suspiró la vida, contemplando a la chica desde el limbo-, disfruta de que ahora mismo tú único dolor sea el que sientes al rasparte las rodillas. Ese dolor desaparece, pero me temo que tu corazón no va a estar preparado para el resto de quemaduras. Al igual que no lo está el de niguno de nosotros”.

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Comentarios

  1. Luis

    10 enero, 2019

    El dolor ennoblece a la persona, pienso, aunque algunas heridas sean difíciles de sanar. Un buen texto, un saludo y mi voto!

  2. Mabel

    10 enero, 2019

    Las heridas que deja la vida, te hacen más fuerte, más valiente, son las que te enfrentan a dolores muchos más arraigados, tan penetrantes que muchas veces o en ciertas ocasiones titubeas un poco. La verdad es que el dolor aunque se apodera de ti, tienes que enfrentarlo en tu día a día, porque no somos perfectos, siempre ansiamos más, cosa que nos obliga a ser hipócritas hasta con nosotros mismos, pero tenemos la suficiente fuerza para enfrentar todo lo que venga y más, aún con sus consecuencias. Todo en la vida tiene un sentido y como tal hay que enfrentarlo. Un abrazo Alba y mi voto desde Andalucía.

  3. Albúmina

    12 enero, 2019

    Inevitablemente, es parte de quienes somos. Muchas gracias por tus palabras, Luis! Un abrazo.

  4. Albúmina

    12 enero, 2019

    Tienes mucha razón, Mabel, y es un sabio enfoque. Muchas gracias por tu apoyo, un abrazo!

  5. Ignorant.Walking

    10 marzo, 2019

    Muy bueno. “Disfruta de que ahora mismo tu único dolor sea el que sientes al rasparte las rodillas”, gran frase 🙂

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