Recuperado del cajón de cosas que prefiero no recordar ubicado en alguna parte de mi cerebro

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Tenía 21 años, acababa de sufrir la peor decepción amorosa de mi vida, la persona con la que llevaba los últimos dos años se pasó uno de ellos conmigo y con otra persona a la vez, todo ello sin contar las repetidas ocasiones en las que me engañó incluso con gente a quien yo consideraba amigas.

El caso es que la única idea que tenía en la cabeza era centrarme en estudiar,trabajar, superar esa mierda, conocer a otras personas disfrutar ; porque de eso se trata la vida.

En aquel momento no quería tener hijos, y mucho menos con la persona con la que acababa de cortar esa relación que me marcó para mal, me destrozó y en la que yo había dado todo. Por cosas del “destino”, o en mi caso, provocado por esa persona… me quedé embarazada.

¡Qué horror! ¡Cómo iba a truncar mi vida de esa manera! Y sobretodo ¿por qué me tenía que pasar todo a mi?

Ante esta situación hablé con esa persona y le recriminé lo que me estaba pasando, me arrastré y le pedí ayuda convencida de que mi cuerpo es sólo mío y de nadie más y que yo tengo derecho a decidir sobre él y tomé una decisión: EL ABORTO.

De esa persona esperaba un poco de apoyo en ese momento, que se hiciera cargo al menos de algo, un simple perdón, un algo y lo único que recibí a cambio fue la siguiente frase para la historia: “ A mí no me vas a joder la vida, ocúpate y deshazte de eso yo no quiero saber nada” , mi vida sí estaba jodida y no precisamente la suya, el tan felizmente con su nueva novia siguió a lo suyo y yo estaba sola incapaz de contárselo a nadie con la única compañía en un proceso de días que a mi me parecieron años, de una amiga.

Estaba decidida totalmente de que era la mejor opción para mi vida, incluso en el mismo momento en que lo hacía. Todo cambia después ,es como si una parte de ti se hubiera muerto.

¿Dónde se quedaron las frases bonitas de que ahora era libre para seguir haciendo lo que yo quería, para poder triunfar en la vida?

¿Dónde se quedó la frase de que como era “mi cuerpo” yo podía hacer con él lo que yo quisiera?

Definitivamente hice con mi cuerpo lo que yo quise, me desgarré en vida, lo usé, lo pisoteé, y lo peor aún me llevé de encuentro a una vida que no tenía la culpa de las decisiones que yo había tomado con MI VIDA porque lo único que hice fue quitarle SU VIDA.

Tenía solamente unas pocas semanas la vida que yo quité, pero esas semanas llegué a sentir algo de mí, un instinto un algo, que solo las mujeres que alguna vez en su vida hallan estado embarazadas llegarán a entender.

Sí aquello era fruto de una relación nociva, basada en las mentiras, en la falsedad y desde luego aquella persona no era el padre que yo quería para un hijo, pero a aquella vida de escasas semanas yo la quería, me acariciaba la barriga días antes del día X, el día en que me dieron aquellas fatídicas pastillas y sentía lo que imagino que será amor de madre.

Me ahorro el contar el dolor que vino tras aquellas fatídicas pastillitas diminutas, parecía que me estuviera rompiendo por dentro, un dolor inexplicable con palabras, un dolor que viví sola, sin el apoyo de nadie más que de la misma amiga que me acompañó en esos días, e incapaz de hablarlo en casa, como sigo sin hablarlo a día de hoy y como seguiré sin hablarlo.

Yo lo decidí, y a pesar de yo proclamar a los cuatro vientos de que con mi cuerpo yo hacía lo que yo quería, en el fondo sabía que dentro de mí había un grupo de células, una vida en definitiva a la cual yo no tenía ningún derecho de hacerle daño.

Hoy en día tengo claro que era lo mejor para mí en aquel momento, hubiera trastocado por completo mi vida, mi carrera, mi juventud… todo pero tendré que cargar el resto de mi vida con lo que hice.

Si algo aprendí fue y lo tengo claro que no volveré a hacer algo así, por aquel instinto maternal que un día, demasiado pronto sentí siento en mi interior que la próxima vez que me quede embarazada va a ser porque yo quiera, porque esté con una persona que me respete, me valore y me quiera tal y como soy y porque ambos decidamos tomar esa decisión.

Mis heridas acerca de ese momento de mi vida creo que solo sanarán del todo el día que eso pase, el día que pueda mirar a los ojos a un hijo mío…

Mientras tanto seguiré aun en ocasiones acordándome de aquel pequeñín, del tamaño de un guisante me imagino que no tenía culpa de absolutamente nada pero que sé que comprendería que no era el momento, que no merecía aquel padre, ni lo que le hubiera podido dar yo con solo 21 años y destrozada que no era mucho o nada.

Abortar te cambia la vida, te la marca, aunque pienses que simplemente estás resolviendo un problema.

Comentarios

  1. Luis

    10 enero, 2019

    Qué bonito enfrentamiento con la dura realidad de unos hechos terribles! Me encantó, un abrazo y mi voto!!

  2. Naare

    11 enero, 2019

    La verdad es que sí, gracias Luis.
    Un abrazo

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