Bipolaridad, la mejor información

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Muchas veces me he puesto a pensar, ¿por qué soy bipolar? la respuesta es muy sencilla, soy bipolar porque tenía que serlo. La gente suele confundir la bipolaridad con cambiar frecuentemente de humor, primer error, todos los seres humanos cambiamos de humor; entonces ¿cuál es la diferencia?, la diferencia es que en una persona mentalmente sana, la parte del cerebro que regula las emociones, funciona correctamente; en mi caso, esa parte de mi cerebro, hace corto circuito. Cada corto circuito es un problema, pero después de 14 años siendo bipolar, digamos que ya me tomo las cosas con filosofía.

Para empezar, tomo los medicamentos, de las cosas más difíciles de hacer cuando eres tan joven, 21 años cuando me diagnosticaron, es aceptar que vas a tomar medicamentos el resto de tu vida. ¿Cómo está eso? no se supone que para tomar medicamento diario, me iba a esperar a mínimo cumplir 60 años, pues no señorita, de por vida tendrás que tomar mínimo 4 pastillas al día. Ya ni hablamos de cuando estoy enferma de gripe o del estómago, porque de 4 pasan a ser 7 o hasta 10. Muchas personas se estarán preguntando ¿cómo afectan a tus otros órganos estos medicamentos? muy sencillo, cada año me mandan hacer estudios de sangre, para saber que todo está bien.

Ahora pasemos a la parte divertida, cada día de mi vida es una batalla, un constante monitoreo de mi cerebro y sus funciones. Los seres humanos vivimos a través de nuestras emociones, cuando nuestras emociones no están bien, nada está bien; ahora imagínense que además de eso, tienes un cerebro que de la nada, manda mal las instrucciones. Hoy, por ser un día feriado en mi país, los niños no van a la escuela y la mayoría de las oficinas no abren, por lo tanto, aunque me tenía que levantar a las 9 de la mañana para hacer ejercicio, limpiar el baño, hacer la comida, preparar mis clases, etc. Mi cerebro echó la flojera y terminé levantándome a las 12:30 de la tarde, por consiguiente todo mi día ya está atrasado, pero si estuviera deprimida, básicamente no me habría levantado. Imaginen una depresión como una posesión, ustedes no son ustedes, a ustedes los poseyó un perezoso, si, ese animal que vive en el Amazonas, que se mueve más lento que mi abuela.

Si en lugar de estar deprimida, estuviera hipomaniaca o maniaca, también estaría poseída, pero esta vez estaría poseída por un colibrí, se imaginan tratar de pensar o de concentrarse cuando tu cerebro va a la velocidad que van las alas del colibrí. Además, cuando estás en este estado adictivo, tienes mucha energía, yo diría que toda la energía. Vives en cámara rápida, puedes hacer todo y no conforme con eso, todo lo haces bien. Lo más divertido de estar maniaca es que tú de verdad piensas que a tu lado, todos son unos imbéciles, incluidos Einstein, Madonna y hasta Jesucristo; no existen los límites ni las dificultades, el miedo es algo que no conoces, tu autoestima no está arriba, está lo que le sigue.

La primera vez que estuve maniaca, recuero perfectamente que se apoderó de mí una idea delirante: el fin del mundo. Era 2008 y yo estaba 100% segura que el fin del mundo se acercaba, en mi delirio, comencé a ver conexiones entre cosas que no tenían ninguna conexión. Acababa de leer un libro de numerología, entonces, el primer día los números me hablaban, lo primero que hice fue tomar fechas importantes de mi vida, sumarlas y obtener números de un sólo dígito y luego cada número de un dígito lo relacionaba con otras fechas y de esa manera llegué a la conclusión de que todo se relacionaba.

El segundo día, de la misma forma, llegué a la conclusión de que solo sobreviviríamos algunas familias en el mundo y al haber sido educada en escuelas católicas, me sabía números importantes de la Biblia, incluidas las famosas 12 tribus de Israel, pues allí tienen que mi familia iba ser una de esas 12 familias que sobrevivirían. Yo vivía en el número 24 de la calle de Molinos, y claro 24 es el doble de 12, mi departamento era el número 12. Tuve también la loca idea que al tratarse del fin del mundo, las culturas antiguas renacerían, eso no tiene gran ciencia, en la escuela aprendí que existían los griegos, los romanos, los fenicios, los chinos, los persas y un montón de culturas mesoamericanas. Al ser mexicana, tenía mucho sentido que mi familia hubiera sido escogida porque nosotros tenemos a los famosos aztecas y a los mayas.

El tercer día, yo era una especie de enviada, así que al igual que en la Biblia, Jesucristo debía morir en la cruz y resucitar, yo también tendría que morir de manera simbólica y renacer. En ese morir de manera simbólica, yo iba a sentir todo el dolor y el sufrimiento de mundo, pero me lo llevaría, lo cambiaría por un nuevo mundo lleno de paz, una utopía para acabar pronto. Tomen en cuenta que ya llevaba cerca de 60 horas sin dormir, mi cerebro prácticamente se había fugado de la realidad y lo que tuve se le conoce como: episodio psicótico. Entonces empecé a alucinar, comencé a ver sombras que me seguían, en mi cabeza esas sombras eran el diablo. Escuche voces, las voces me chiflaban o me hablaban para pedirme cosas o darme instrucciones y lo más divertido de todo fue: cada cosa que aluciné me pareció, en ese momento, real.

La bipolaridad es la mejor enfermedad porque te hace comprender lo poderosa que es la mente humana, es un padecimiento que puede llegar a matarte, no porque te cause infartos o discapacidades físicas, te puede matar porque te provoca discapacidad emocional. Recuerdo que en los momentos más oscuros de la enfermedad, pensé en el suicidio, incluso hice planes de cómo me iba a suicidar, aunque solo los lleve a cabo en 2 ocasiones (sobredosis de medicamentos), nunca me aventé al metro ni compre un arma para darme un balazo. Hoy que me mantengo controlada con la medicina, la fuerza de voluntad y la terapia, puedo reírme de esos momentos, hacer bromas e incluso me doy el lujo de decir que a diferencia de muchas otras personas yo SI ESTOY LOCA.

Comentarios

  1. Luis

    6 febrero, 2019

    Muy buen texto, un saludo y mi voto!

  2. Mabel

    6 febrero, 2019

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  3. Esruza

    6 febrero, 2019

    ¡Qué valiente! Buen texto.

    Mi voto y un fuerte abrazo.

    Estela

  4. The geezer

    6 febrero, 2019

    Eres una valiente, y una magnífica escritora. Te mando mi voto, un saludo y mi admiración.
    César

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