Un juguete muy especial

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Esta es la fascinante historia de José, un inocente niño de aproximadamente 3 años de edad, cuyos padres le habían comprado un juguete de elefantito.

Al pequeño le encantó mucho el regalo porque era muy hermoso: el elefantito era de color blanco, con cuatro patas, y tenía sobre sí un paraguas negro. El diminuto juguete estaba encima de una plataforma color rojo, con sus 4 rueditas, estilo de los carruajes.

Con mucha emoción, el niño jugaba todos los días con su regalo favorito, hasta muy entrada la noche, por lo que sus padres tenían que llamarlo para pedirle que guarde su juguete y se vaya a dormir.

El muñeco gustó a todos los integrantes de la familia, a quienes también les parecía muy bonito.

La tragedia sucedió un día, cuando José buscó su elefantito y no lo encontró. Con apoyo de sus tiernos padres y hermanos, revisaron toda la casa,  moviendo cajones y muebles, sin resultado favorable. También se abocaron a la tarea de buscar en el patio, para verificar si el niño no lo había dejado olvidado allí, pero tampoco tuvieron suerte.

El pequeño lloró desconsolado y se puso muy triste, al grado de casi deprimirse, pues amaba mucho a su elefantito.

La causa de la pérdida del juguete fue un misterio, porque nunca se supo lo qué pasó para que se extraviara.

Así fueron pasando los días y el niño seguía pidiendo su muñeco. Los padres, que amaban mucho a su hijo y por  temor a que pudiera enfermar, decidieron salir a comprar otro, pero aunque recorrieron diversos comercios de venta de juguetes de toda la ciudad, no encontraron otro similar. Finalmente, decidieron comprarle a su hijo otro elefante, aunque diferente, pues éste era color blanco, un poco más grande que el anterior, y con las patas delanteras pegadas juntas, al igual que las traseras; eso sí, tenía también sus ruedas, pero parecidos al de los automóviles.

José se puso muy contento con su nuevo juguete, y aunque no olvidó su primer elefantito, aprendió a querer mucho al segundo.

Actualmente, José tiene 47 años y todavía recuerda con ternura a su elefantito de la infancia.

 

Comentarios

  1. The geezer

    26 febrero, 2019

    La infancia, un periodo importantísimo en nuestas vidas…
    Un saludo
    César

  2. Mabel

    26 febrero, 2019

    ¡Si pudiéramos retroceder ese tiempo tan importante para nosotros! Pero la vida pasa y nosotros con ella. Un abrazo Edilberto y mi voto desde Andalucía

  3. Edilberto Cauich

    27 febrero, 2019

    Muchas gracias por leerme César, que bueno que te gustó. Saludos desde México!

  4. gonzalez

    11 mayo, 2019

    Me gustó mucho, Edilberto. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

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