Adelante, hija. Adelante

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Mi padre siempre me repite unas palabras que de alguna manera espera que guarde dentro de mi para siempre, para que pueda acudir a ellas cuando las necesite, o cuando ya no esté y le necesite y pueda escucharle en esas palabras.

No sé de qué modo, pero siempre me ayudan, siempre me infuden ánimo y me inspiran. Son palabras de lucha, amor, fe, valentía para vivir, y lo que más me gusta de todo, no ver el mundo con demasiada amargura e intentar optimizar los recursos que uno tiene en cada momento. Y también, son palabras de optimismo.

Todos comentemos errores, todos hemos sufrido por amor, por dolor, por el tiempo, por la incompresión, por no saber hacia dónde debemos dirigir nuestros pasos. De alguna manera, nos despedimos de ciertas cosas a las de de repente, volvemos. O a veces, son despedidas para no volver.

Hay ciudades que resultan tan atractivas e interesantes, que nunca quisieras dejar atrás. Hay otras a las que debes volver, bien sea por obligación, por trámites, o porque una parte de tu vida te lleva hasta ellas. La verdad, no importa, si te decepcionan. No importa si no te comprenden, o si buscan hacerte daño. No importa el mal en el mundo, si tú sigues haciendo lo esencial con tu vida y con aquello que amas. Con tus pasiones, con tus aficiones, con cada una de las personas que amas.

Puede que las cosas no cambien, y este mundo se vaya al garete, pero si tú te mantienes firme en aquello en lo que crees, tu mundo no se derrumbará. Si mantienes tu lucha, tu amor, si mantienes la fe, si vives la vida con valentía, si a pesar de que las cosas no salgan como a uno le gustaría, si no ves la vida con demasiada amargura, y procuras ser optimista y positivizar tus propios recursos.

Vivir es caminar. Es poder seguir escogiendo caminos.

-«Adelante, hija. Adelante».-

Así es como mi padre siempre acaba sus palabras, cuando habla conmigo. Y ese adelante, no sé, cómo consigue, que quiera seguir. Y se disipen los miedos, las dudas, la falta de seguridad. -Adelante, ya irás viendo las cosas-.

¡Gracias, papá!

 

 

 

Comentarios

  1. Mabel

    5 marzo, 2019

    ¡Excelente relato! Un abrazo Mairim y mi voto desde Andalucía

  2. JR

    6 marzo, 2019

    Muy lindo! Saludos!

  3. Penélope

    6 marzo, 2019

    Yo también llevo palabras de mi padre guardadas en el bolsillo y las saco cuando la cosa se complica. Adoro la ternura y el optimismo de este relato, Mairim. Gracias por tus preciosos textos, es un lujo leerlos. Un abrazo.

  4. Luis

    6 marzo, 2019

    Muy bonito, y tierno texto, difícil de hallar esa familiaridad de las palabras en otro autor o autora en Falsaria, un saludo y mi voto-.

  5. Mairim

    6 marzo, 2019

    Penélope! El lujo es mío 😊 Palabras a las que volver, Siempre!

  6. Klodo

    19 marzo, 2019

    Un texto que reboza y desborda en sentimientos generosos hacia
    el padre, que siempre está un poco oculto detrás del brillo incuestio
    nable de la madre.
    Muy buen trabajo, Mairim.
    Felicitaciones y mi voto
    Sergio

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