Carta

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Quito, 13 de abril de 1957

C,

Estos últimos días estuve pensando que tu cumpleaños número 21 se aproximaba y vino a mi mente el escribirte una carta para expresar un par de pensamientos que andan colgando en mi cabeza, con el motivo de esta fecha. ¿No es curioso como nuestra especie es la única que conmemora estos días? Es decir, básicamente somos animales con conciencia. Si fuéramos leones, o lagartos, o hasta perros, no le daríamos la más mínima importancia. Nuestra vida estaría enfocada en la supervivencia; que comer, donde dormir, con quién reproducirnos. Pero no, ese enigma que es la mente humana nos permite trascender las fronteras del cerebro reptiliano y festejar ocasiones como esta.

Viene a mi mente que el ser humano desde su aparición hasta nuestros días siempre le ha buscado un sentido a las cosas. Estamos programados para eso, y, de hecho, sino fuera por ese deseo de explorar y querer saber que se esconde más allá de nuestros sentidos, quizá seguiríamos viviendo en cavernas y comunicándonos a través de señas. Creo que es por esa misma razón que los cumpleaños fueron inventados, y también como una forma útil de medir cuánto tiempo transcurre entre salir de la nada y regresar a ella.

Hace un par de siglos descubrimos que la tierra gira alrededor del sol en 365 días, y para ese entonces ya estaba establecido que un día equivalía a 24 horas. Entonces, a alguien se le ocurrió decir, ¡Hey, porque no festejar nuestro nacimiento cada que la tierra da una vuelta completa alrededor de su astro y vuelve a cruzar el mismo punto! Y antes de que alguien lo hubiera adivinado, los cumpleaños fueron creados. Pero ¿qué pasaría si hubiéramos utilizado otra medida en vez de la órbita de la tierra? ¿si hubiéramos utilizado en cambio su rotación y cumpliéramos años cada día? ¿o si hubiéramos utilizado la órbita de Júpiter y cumpliéramos años cada 12 años? ¿o si es que tal vez calculáramos el tiempo de distinta manera?

Lo que estoy intentando decir en mi forma un poco confusa, es que en el gran esquema de las cosas todos los días son iguales. No me lo tomes a mal, estoy muy contento de que cumplas 21, eso quiere decir que le has arrebatado otro año al tiempo y la muerte se ha tenido que ir cabizbaja porque no pudo llevarte antes. Cada que cumplimos años nos sentimos diferentes. Una euforia invade nuestro cuerpo, nos sentimos especiales, y por ese día vemos todo con una perspectiva distinta el mundo. ¿Por qué no empaparnos siempre con esa euforia? De alguna manera en verdad lo hacemos. Cada segundo que pasa, celebramos un segundo más de vida. Cada hora, otra hora más, y así sucesivamente. No importa si cumples 21 años o 7.665 días o 138.960 horas, sólo sigue haciendo que la sangre que transita en tus venas se enerve, mientras la finitud siga recorriendo en el reloj.

La diferencia entre nosotros y los animales es nuestra mente. Utilízala para crear, para pensar, para dudar, pero especialmente para amar. Recorre, aunque no haya dinero, ni compañía, ni comida, ya encontrarás todo eso en el sacudir de la existencia estática. Y, sobre todo haz lo que te dé la gana, que lo que opine la gente te resbale por el culo, y deja tu rastro para que algún día alguien sepa que cumpliste 21, 50, o los que sea, pero más que nada que estuviste viva.

F.

Comentarios

  1. Mabel

    21 marzo, 2019

    Muy buen relato. Un abrazo Ramón y mi voto desde Andalucía

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