¡Cuando nos ganemos la lotería!

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¡CUANDO NOS GANEMOS LA LOTERIA!

 

La plaza de mercado se hallaba abarrotada de transeúntes y compradores que regateaban los precios de las mercancías a pesar que se decía por ahí que en la tarde las cosas son más baratas. Un murmullo de voces recorría el lugar que eran llevadas por la brisa del rio y estas calaban hasta la calle más estrecha.

Los vendedores cobraban lo que ellos creían justo por todo lo que ofrecían y esto ocasionaba exaltación entre los clientes, esos mismos que al día siguiente volvían para nuevamente pedir rebaja sin pensar en la ley de la oferta y la demanda.

Una mujer entrada en años agarraba el brazo de su acompañante, un nieto saltarín de casi diez años que solo hacia preguntas y pedía refrescos como cobro disimulado por acompañar a su abuela. Ella solía cotejar precios de frutas y verduras que llevarían en un canasto de madera de balso y bejucos secos, ese fiambre era para el gasto de la casa y la otra parte para revender por las calles aledañas a su residencia.

Luego de abandonar la plaza con un remordimiento porque el dinero no le alcanzó para todo lo que quería llevar por eso  toma su transporte, pago su pasaje sacando unas monedas de una carterita que guardaba celosamente bajo el brasier.

Subieron los dos a un pequeño vagón de forma parecida a un barril con llantas, este era muy incómodo además porque cargaba a su nieto en las piernas que llegaban dormidas cuando le tocase bajar en el paradero cercano a casa.

En medio de tanta incomodidad la señora logra poner sus pies fuera del estribo del vehículo con su nieto que debe despertarlo ya que este dormitaba siempre que olfateaba la gasolina.  A paso lento tomándose todo su tiempo recoge su canasto que era lo más importante en ese momento.

Mientras caminaban a casa la mujer sacaba cuentas mentalmente y entre números y números hablaba sola, su nieto la miraba fijamente con ganas de preguntar pero calla porque su abuela está en otro mundo.

Al fin decide preguntar;

¿Abuela….porqué a nosotros…..nos toca trabajar tan duro…y vender todo esto y a otras personas  no?

¡Porque esas personas tienen plata!

Responde tajantemente la señora al impúber que busca explicaciones de todo a su alrededor.

Nuevamente el infante cuestiona a la señora con otra pregunta pringamosera[i]

¿Abuela y cuando nosotros tendremos plata?

¡Cuando nos ganemos la lotería!

Responde fríamente la señora, esa misma que nunca en su vida ha comprado un billete o una fracción del mencionado juego de Azar.

 

 (i) Pregunta Pringamosera: generalmente se le dice así a ese tipo de preguntas inesperadas muy difíciles de responder.

Comentarios

  1. Mabel

    5 marzo, 2019

    Muy buen Cuento. Un abrazo Luis Alfredo y mi voto desde Andalucía

  2. Sosias

    6 marzo, 2019

    Un cuento suave y fácil de leer, con los ingredientes precisos para captar la atención.
    Es un décimo de lotería que el escritor ya tiene en su haber, por el hecho de haberlo escrito y dárnoslo a conocer.
    Felicidades y mi voto.

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