Erase una vez

Escrito por
| 42 | 4 Comentarios

Erase una vez una niña;

Vaya, así es como comienzan la mayoría de los cuentos, esos con final feliz.

No digo que el mío no tenga un final feliz.

En realidad no sé si será feliz o no.

Pero de lo que si estoy segura es de que todavía no ha llegado su final.

Para empezar porque nunca me gustaron los finales.

Ni las despedidas.

Ni los cuentos.

Porque en realidad son solo eso, cuentos.

La niña de mi cuento no creía en los cuentos felices, le enseñaron a no creer.

La niña de mi cuento no esperaba ningún príncipe azul,  ni siquiera unos cuantos enanos.

Aunque siempre esperaba a alguien que le rescatara de los monstruos.

La niña de mi cuento anhelaba saltar a la comba, sin temor a oír esa melodía que tocaba el encantador de serpientes.

Moría por jugar al churro media manga mangotero, sin tener que tocarle siempre los golpes que recibe el que le toca abajo.

Esa niña soñaba con cruzar la pasarela, recibir halagos y no collejas.

La niña de mi cuento temía la oscuridad, allí es donde se escondían las bestias más feroces.

Le encantaba estudiar, aunque no quería salir a la pizarra, a quien le gusta almorzar tiza?

Siempre compartía su almuerzo con todos sus compañeros, era tan bondadosa que hasta prefería quedarse sin comer.

Hasta ayudaba con los deberes de los demás, aún a sabiendas de que a ella le castigaran por no entregarlos.

Soñaba siempre que volaba muy lejos, que curaba sus cicatrices. Que nunca más tendría miedo.

Esa niña de mi cuento maldecía al destino y le recriminaba una y otra vez.

Porque no arrancas todo de mi memoria, de paso, podrías ayudarme a que mis heridas puedan cicatrizar.

El destino le contestó: si despojara de ti todo lo que llevas dentro, volverías a tropezar otra vez con el mismo monstruo.

Tu pasado no define tu futuro, solo te ayuda a ser más fuerte.

Erase una vez una niña que creció, creció fuerte.

Y colorín colorado este cuento todavía no ha acabado.

 

Artículos relacionados

Gusacaca y empanadas para recuperar a Venezuela Una marca de sello venezolano en la historia gustativa de nuestro país, son las empanadas. Unas empanadas son un premio que nos damos en Venezuela,...
Poema del entusiasmo poético No quiere pagar los versos de ninguna librería, llega simplemente y toma, ladrona de las poesías.   Anda por entre los libros y...
Ritual Sangre, Solo había sangre en la habitación junto a un cuerpo desmembrado sin cabeza ni corazón.   Dos globos oculares en el ...
A la luna en bicicleta Voy a la luna en bicicleta. Pedaleando por las simétricas calles de la siniestra ciudad. El monóxido de carbono abruma el plácido céfiro. ...

Comentarios

  1. Mabel

    14 marzo, 2019

    ¡Me encanta! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas