La bohemia

Escrito por
| 119 | 8 Comentarios

A mí repentinamente se me había olvidado ser una persona concreta, capaz, realista, y verosímil. Se me olvidó renacer de mis cenizas como un pez sacrificado y vencer así, los latidos exactos de la desmemoria y del corazón sutilmente enajenado. Elegía los solemnes atrios y las galerías subversivas de la vida: redes convexas del daño que uno puede causarse a sí mismo. Se me había olvidado reptar por la existencia con mi carnet de identidad propio, se me olvidaba asistir a los lugares donde la gente solía hacerlo: cines, barrios de podredumbre, ignominia de los atriles donde los políticos concurren a exaltar su discurso estúpido y troglodita. Bares, cafeterías, restaurantes, bibliotecas, ayuntamientos, los sitios concurridos eran mi contrario, mi enemigo. Deseaba largamente sufrir el tedio de las gentes de provincia, allí donde no hay nada qué hacer, pensaba, no hay tampoco nada que aguardar ni nada por lo que conservar esperanza alguna, ilusiones repulsivas. Y así viví durante un tiempo.

Intentando olvidar y olvidarme en brazos de la nada más despectiva, en brazos de la amnesia y del estupor de la vida-.

©

 

Comentarios

  1. Mabel

    5 marzo, 2019

    Muy buen relato. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía

  2. jon

    6 marzo, 2019

    Buen Trabajo, Luís.
    Qué bien se ajusta tu relato en esos trocitos de tiempo que habitaron mi persona.
    Totalmente identificado.
    Saludos

  3. Luis

    6 marzo, 2019

    Muchas gracias Jon, un abrazo amistoso!!

  4. David Sánchez-Valverde Montero

    6 marzo, 2019

    Excelente texto. No sabría con qué quedarme. Supongo que con esto: «…redes convexas del daño que uno puede causarse a sí mismo». Un poema en prosa de una fuerza deslumbrante. ¡Gracias!

  5. Luis

    6 marzo, 2019

    Gracias David, en realidad el texto está destinado a embellecer, por así decirlo, y decorar los instantes más insanos y mortíferos de la vida, que suelen ser muchos. Un abrazo y gracias de nuevo-.

  6. Nana

    6 marzo, 2019

    Me pregunto si el olvido es momentáneo, pasajero o etéreo, si es recurrente o forma parte de la anestesia del dolor de los recuerdos. Reflexivo, como siempre, profundo e hiriente, desde el inicio, con las imágenes claras, desarrolladas en todo el texto. Decir que me gusta siempre se queda corto. Un fuerte abrazo 😉

  7. Luis

    6 marzo, 2019

    Aún yazgo en mi estado catatónico habitual, estimada Nana, si te refieres a ello: un abrazo y muchas gracias amiga por tu emotivo comentario!

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas