La soledad me acompaña
sin decirnos nada,
hay un abrir y cerrar de ojos
como la noche y la mañana
se suceden indefectiblemente.
No hablamos de olvidos
de esos amores frustrados
o lo próximo que se avecina
porque ambos sabemos
que no hay lágrima viva.
¿Llorar? ¿A quién?
la estrofa nunca queda trunca
cuando hay ternura por desplegarse
en una habitación a oscuras
como en este universo que parece abismal.
Estaré lista cuando pruebe
la piel que ha mutado
mientras tanto no me es ajena
la invisibilidad del poeta
cuando se prende fuego en versos.
Sobre un desierto de sal
presagios en lengua extraña
hablan de nubes eternas
que rodean a mi cabeza
como si estuviese sola.




Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Amelia y mi voto desde Andalucía
Esruza
¡Extraordinario, Amelia! Un canto a la soledad que nos acompaña.
Mi voto y un abrazo
Estela
amelia
Gracias por los votos y las lecturas…
Luis
Un gran poema, saludos junto a mi voto!
amelia
Gracias Luis…