La presa

Escrito por
| 74 | 8 Comentarios

El muchacho se cargó el arma a la espalda y siguió tras los pasos de su padre. Aunque era tarde, faltarían un par de horas para anochecer, su progenitor había decidio acercarse a otro apostadero para ver si ahí tenían más suerte y lograban cazar algo. Aún tenían comida para el día siguiente, pero era mejor asegurar el sustento.

Una vez dentro el adulto le explicó la técnica que él usaba para un buen disparo, a distancia. No había que malgastar municiones, ni hacer sufrir a la presa.

La espera se hizo eterna, agravada esta sensación en gran parte por el silencio, y la imposibilidad de salir del cubículo.

Por fin la cara de su padre cambió, arqueó una ceja, había visto algo. Levantó el dedo índice izquierdo, una posible pieza. Luego con unos movimientos lentos y mecánicos le indicó la posición.

Tal como le había enseñado preparó el arma para disparar. Agarró el guardamanos con su mano izquierda y apoyó la culata frente al hombro derecho, e inclinó su cabeza de tal manera que su ojo podía ver a través de la mira posterior.

Ahí estaba se veía joven, seguramente aún no había parido. Normalmente habrían ignorado esa captura por otra que ya hubiese parido o fuese vieja, pero por desgracia cada vez era más difícil conseguir piezas adultas, la zona cada vez estaba más vacía, y era más difícil hallar rastros de éstas.

Había que comer. Cuatro bocas y una por venir, eso les había dicho su madre a ambos.

Respiró profundo y exhaló lentamente el aire, y cuando terminó de hacerlo apretó poco a poco el gatillo hasta que se produjo el disparo.

-Les has dado -afirmó con rotundidad su padre.

El le miró pero no vio ninguna sonrisa en sus labios.

-Cerraste los ojos al disparar -pareció responder a sus pensamientos- y al hacerlo el disparo se desvió, aún está viva, agonizando.

El adulto llevó la mano a su cinto y sacó el cuchillo de caza, de casi 20 centímetros de hoja y cachas de asta de ciervo, y se lo tendió.

-Ve y remátalo -dijo a la vez que desviaba la mirada hacia la captura- tenemos que ser humanos no debe sufrir. Corre.

Con pocas ganas cogió el cuchillo, si disparar no era de su agrado hacer lo que iba a hacer lo era mucho menos. Salió del escondite y con rapidez se acercó hasta la presa.

Ahí estaba tumbada en el suelo, sobre un charco de su propia sangre que todavía seguía saliendo de la herida. Le costaba respirar e intentaba levantarse pero la herida era de extrema gravedad, y la imposibilitaba hacerlo. Al ver acercarse al muchacho empezó a respirar convulsivamente, y de manera desesperada intentó aún con mayor ahínco incorporarse, pero era en vano. Sus redondos ojos, llenos de pánico, le miraron diréctamente a los suyos.

El muchacho se detuvo, por un instante pensó que era muy joven y bonita, que debería no haber disparado para que hubiera podido ser madre, y dar provisiones para el futuro. Miró hacia donde estaba su padre y aunque no lo veía sabía lo que estaría diciendo con señas. Se acercó hasta su presa y agarró con fuerza el cuchillo.

Ésta ya no intentaba levantarse, miraba al joven llena de terror y entonces hizo un último intento por incorporarse, levantó un brazo y dijo:

-Por favor no me mates.

Pero el cazador no escuchó y con rapidez clavó el cuchillo en el cuello de su víctima, hasta el fondo. Dando fin a la muchacha de pelo dorado que tenía junto a él, y que serviría de sustento para la familia, durante varios días o quizás una semana con suerte.

Comentarios

  1. Mabel

    22 abril, 2019

    ¡Impresionante! Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Luis

    22 abril, 2019

    Buen escrito, que mantiene la atención hasta el escabroso final. Un saludo y mi voto-.

  3. Esruza

    23 abril, 2019

    ¡Qué terrible! me ha desconcertado mucho.

    Mi voto y saludos.

    Estela

  4. JR

    23 abril, 2019

    Saludos y mi voto. Me gusta.

  5. Dites

    23 abril, 2019

    Gracias a todos por vuestras opiniones, y claro está por vuestros votos. Soy de los que piensan que todo relato corto o microrelato debe de tener siempre algún giro inesperado que sorprenda y haga más satisfactoria la historia.
    Hasta otra, abrazos y besos.

  6. ANTONIO A

    30 abril, 2019

    Sorprende, sí que es verdad.
    Además el estilo neutro hace el relato más realista.
    Saludos.

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas